Jorge Velarde, maestro de la figuración pictórica

La presente entrada reproduce en su integridad el ensayo publicado en la revista del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Nacional de Seúl  (서울대학교 라틴아메리카 연구소), 트랜스라틴 –Translatin– (Seúl), nº 38, septiembre de 2017, pp. 95-102 (en traducción al coreano debida a 이경민 I Gyung Min), y en las pp. 139-145 (en su versión original en español).

23130969_365078367268431_7524524664445574474_n“회화적 상상의 대가 호르헤 벨라르데”의 한글로 번역된 것은 여기에 있습니다다: http://translatin.snu.ac.kr/webzin/data/webzin/1825620660_lDPSyULq_20170938011.pdf 

Jorge Velarde, maestro de la figuración pictórica

B 2003 Un jíbaro en mi casa

Un jíbaro en mi casa. 2002, óleo sobre tela, 130 x 85,3 cm

Por su irreprochable dominio técnico, por lo dilatado de su trayectoria, por la fidelidad a unos asuntos temáticos que hablan con elocuencia del papel del artista en una sociedad como la presente, por la profundidad de su tratamiento de los afectos –que se ocupa de su intimidad sin caer nunca en excesos pornográficos– y, finalmente, por el reconocimiento que su magisterio ha ejercido en varias generaciones de artistas más jóvenes del país, podría considerarse a Jorge Velarde como, probablemente, el más prominente pintor figurativo en activo de Ecuador.

Jorge Velarde nació en Guayaquil en 1960. Estudió en el Colegio de Bellas Artes Juan José Plaza de su ciudad natal, y siendo aún estudiante, fue uno de los jóvenes artistas reunidos en torno al mecenazgo y a la tutela intelectual de Juan Castro y Velázquez, integrando desde sus primeros momentos el colectivo La Artefactoría, fundado en 1982. Fue, pues, compañero de este influyente colectivo –sobre el que se ha sido inaugurada una memorable retrospectiva en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil, el 15 noviembre del pasado año–,  de otro artista del que nos hemos ocupado en esta publicación: Marco Alvarado (Guayaquil, 1962), a quien dedicamos el artículo titulado “마르코 알바라도, 징그러움을 추구하는 에콰도르 현대 미술가” (“Marco Alvarado, un incómodo en el arte ecuatoriano contemporáneo”), en el número 34 (septiembre de 2016) de트랜스라틴Translatin.

No obstante, a su regreso a Ecuador, en 1987, tras haber emprendido estudios de cine en Madrid, en 1985, y sorprendido ante la deriva sociopolítica beligerante y cáustica que encuentra en la obra desarrollada en su ausencia por sus antiguos compañeros de colectivo, Jorge Velarde decide no integrarse nuevamente a las actividades desarrolladas por los miembros de La Artefactoría para dedicarse, en lo sucesivo y en exclusiva, a un personalísimo ejercicio pictórico que habrá de ejercer una profunda influencia en el arte ecuatoriano contemporáneo.

B 1999. San jorge por la mañana - óleo sobre tela 125x150

San Jorge por la mañana. 1990, óleo sobre tela, 125 x 150 cm

Jorge Velarde es un pintor figurativo que, junto por su virtuosismo técnico, destaca por su cultivo de una extraordinariamente heterogénea nómina de lenguajes. Los estudios cinematográficos que cursó en Madrid destilan una inequívoca influencia en las perspectivas forzadas de sus pinturas producidas entre finales de la década de los ochenta y comienzos de los noventa –como ejemplifica su San Jorge por la mañana (1990, óleo sobre tela, 125 x 150 cm)–, correspondiendo con el período en el que realiza sus obras más marcadamente expresionistas. En ellas, parecen hermanarse los lenguajes del Expresionismo fílmico alemán con los clásicos estadounidenses del género del cine negro.

A este lenguaje expresionista se sumarían, con posterioridad, composiciones, en cierto modo, hermanadas con las del surrealista René Magritte, tanto en su prístina expresión formal figurativa, como en el establecimiento de llamativos juegos visuales. Otras de sus obras se caracterizan por la presencia de notables distorsiones anatómicas, de carácter caricaturesco, cuyas figuras reciben, empero, un perfilado tan clásico como su tratamiento cromático. Junto a estos lenguajes, Velarde ha procedido a ejercicios hiperrealistas mediante los que recrea pictóricamente objetos y accesorios domésticos de naturaleza humilde.

B 2004. Gourmet - óleo sobre sartén, 30

Gourmet. 2004, óleo sobre sartén, 30 cm Ø

Velarde es asimismo un extraordinario artista del bricolaje en el sentido que en el que Claude Lévi-Strauss caracterizara en su ensayo La pensée Sauvage (París, Presses Pocket, 1962) al bricoleur (trabajador del bricolaje); aquel que obra artesanal, manualmente, recurriendo para su creación no a materias primas, sino  materiales ya elaborados, sirviéndose de ellos en su condición de heterogeneidad y de fragmento y sin un planificación previa. Velarde ha recurrido, logrando resultados de un particular magnetismo, a la reutilización descontextualizada o la manipulación, asimismo, de objetos. En ocasiones estas operaciones consisten en ensamblajes sensu strico. Sin embargo, en un número mayor de casos, estos ensamblajes le sirven como soportes sorprendentes para sus pinturas.

No obstante la multiplicidad de códigos de representación de los que se ha servido Jorge Velarde durante sus más de tres décadas de ejercicio, resulta notable que una mayoritaria parte de su trabajo se inscriba en uno de estos tres núcleos temáticos: el retrato de su círculo afectivo, los autorretratos dramatizados y los ejercicios de apropiación de la historia del arte.

El primero de estos cuerpos de obra nos enfrenta a un pintor alejado de las prácticas desafortunadamente frecuentes de clientelismo y caudillismo del mundo espectacular del arte nuestro, para presentarnos a un abanderado, por el contrario, de la intimidad, a un confesor de sus afectos. En este sentido, si existe un modelo además de él miso que se representa con obstinación, el de su esposa Anabela.

En cuanto a los autorretratos dramatizados y a su numerosa actividad de apropiación, ambas prácticas permiten identificar a Jorge Velarde como un artista que siente con profundidad una ansiedad que podemos identificar como agonista. Una suerte de angustia ante la magnitud y la profundidad de la tradición cultural en la que los artistas crean. Una pulsión común a todos los autores de cualquier disciplina, mas que es manifiesta en abismo en los comportamientos apropiacionistas que toman –como ocurre con tamaña contumacia en la obra de Velarde–, precisamente como punto de partida para sus obras, creaciones anteriores ajenas, y a las que se enfrentan mediante una miríada de vocaciones entre el homenaje y la corrección más o menos ácida.

B 2008. Fuente - óleo sobre cartulina 100x70

Fuente. 2008, óleo sobre cartulina, 100 x 70 cm

Jorge Velarde es sarcástico y aun vitriólico, en ocasiones. Acaso su caballo de batalla sea Marcel Duchamp, contra cuyo legado y su ubérrima y a menudo superficial  influencia, que ha conducido a numerosos autores a certificar “la muerte de la pintura”, se ha manifestado nuestra artista a menudo. En este sentido, probablemente la más sardónica de estas referencias anti duchampianas, sea su pintura titulada Fuente (2008, óleo sobre cartulina, 100 x 70 cm), una composición que, como ocurre con cierta frecuencia en su producción, atenta frontalmente contra el buen gusto. En ella, el espectador sorprende a un hombre mientras defeca en un orinal. Un hombre que podemos identificar como un pintor estreñido, como demuestra su expresión de dolor y el pincel que aprieta con sus dientes. Ese pintor no es otro que el propio Jorge  Velarde, al consistir el personaje un caricaturesco pero reconocible trasunto del pintor. El conjunto representa una versión vitriólica del gesto que condujo a Duchamp a introducir, como ready-made, un urinario de porcelana en la primera exposición de la neoyorquina Society of Independent Artists de 1917, titulando al objeto Fountain. Una incisiva confrontación frente al constreñimiento sentido por los pintores, en una escena que oculta su esterilidad con imperativos que condenan a la pintura como un anacronismo.

B 2007. hombre con trapiche - óleo sobre tela 200x200

Hombre con trapiche. 2007, óleo sobre tela, 200 x 200 cm

Tal vez sea el propio descrédito hacia el mundo del arte contemporáneo, con el que guarda una conflictiva relación, lo que permita comprender que Jorge Velarde haya fijado su atención precisamente en artesanos o campesinos, cuyo tratamiento resulta infrecuente en la pintura contemporánea, no así en los reportajes fotográficos de carácter social. Personajes, todos ellos, a quienes retrató con penetración psicológica en una inequívoca manifestación de su humanismo en una serie realizada en 2007 de pinturas de gran formato, en ocasiones monumental –un formato propio, en particular, de la gran pintura de historia–, como ocurre, por ejemplo, en sus obras tituladas Hombre con trapiche (2007, óleo sobre tela, 200 x 200 cm)  y Carbonero (2007, óleo sobre tela, 200 x 324 cm).

B Judith y Holofernes. 2010, óleo sobre tela, 143 x 199,5 cm

Judith y Holofernes. 2010, óleo sobre tela, 143 x 199,5 cm

Jorge Velarde es uno de los artistas contemporáneos que más profusa y profundamente ha recurrido al autorretrato dramatizado, sirviéndose para ello de la disciplina pictórica frente a prácticas tan difundidas internacionalmente como las de Cindy Sherman o Yasumasa Morimura, quienes se ocupan de estrategias similares pero exclusivamente desde el medio fotográfico. Autorretratos dramatizados en los que procede a diversas citas de la tradición artística, y en los que estriba una reflexión sobre el propio ejercicio de la pintura en obras que mezclan lo ingenioso y lo sarcástico. Con harta frecuencia, Velarde se ha autorretratado escenificando diversas situaciones relacionadas con San Jorge, su santo tutelar, legendario soldado romano martirizado y santo, cuya iconografía más frecuente, que se remonta al Medioevo, le presenta venciendo a un dragón. La predilección de este mismo episodio en los autorretratos dramatizados de Velarde, en el que se establece un combate mortal cuerpo a cuerpo, resulta sintomática del carácter agonista de su pintura. La multiplicidad de la nómina de ficciones que ha asumido en sus disfraces y máscaras resulta en verdad notable. Así, se ha autorretratado como si su cabeza hubiera sido reducida por los miembros de las comunidades indígenas shuar o achuar (comúnmente conocidos como “jíbaros”), es decir, como una tsantsa o tzantza. Como se ha transformado en un robot, o se ha identificado con los decapitados San Juan Bautista u Holofernes, en este último caso con su propia cabeza pintada en el instrumento de su descabezamiento. Para cerrar la nómina de estos pertinaces autorretratos escenificados, remitiremos, por su interés, a sendas composiciones muy similares, las tituladas Ventrílocuo (2013, óleo sobre tela, 60 x 50 cm) y Muñeco saludando (2013, óleo sobre tela, 60 x 50 cm), en las que Jorge Velarde se ha autorretratado como un títere manipulado por un ventrílocuo cuyo rostro, en ambos casos, permanece oculto al espectador. Creemos que en ello estriba una nueva  afirmación de su ansiedad, en este caso, en torno a su imposibilidad de controlar las interpretaciones que su trabajo pueda suscitar, siendo, como es Jorge Velarde, tan celoso de su individualidad.

Post scriptum

El ensayo “Jorge Velarde, maestro de la figuración pictórica” constitye nuestra tercera colaboración con la publicación del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Nacional de Seúl  (서울대학교 라틴아메리카 연구소), 트랜스라틴, Translatin (Seúl), tras las dedicadas a los artistas contemporáneos, asimismo, ecuatorianos Marco Alvarado y David Santillán.  El ensayo “Marco Alvarado, un incómodo en el arte contemporáneo ecuatoriano” fue publicado, exclusivamente en traducción al coreano de 박병규 (Park Byeong Gyu), bajo el título de “마르코 알바라도, 징그러움을 추구하는 에콰도르 현대 미술가”, en el número  34, septiembre de 2016, pp. 75-82.  El trabajo dedicado a la obra de David Santillán  (“Apropiación y sátira en la obra de David Santillán“), fue publicado en los números 35-36, diciembre de 2016-marzo de 2017, pp. 109-116, traducido como “다비드 산티얀의 작품에 나타난 전유와 풍자” por 이경민 I Gyeong Min (pp. 109-116), así como en su versión original en lengua española (pp. 125-133).

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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