Ideas sobre papel

Ideas sobre papel. Curaduría: Julio César Abad Vidal. Yuyay. Estudio de arte y tienda comunitaria, Cuenca. Inauguración: 12 de abril de 2017. Diseño del cartel: Diego Muñoz.

La presente exposición, Ideas sobre papel, constituye un muestrario de la obra sobre papel –en su integridad inédita–, realizada por cinco artistas azuayos de diferentes generaciones activos en Cuenca. Todos ellos tienen en común, asimismo, su vinculación con la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca, ya sea como docente (Olmedo Alvarado), ya por haber logrado una Maestría (Mauricio Valdiviezo) o una Licenciatura (Boris Cabrera) en su seno, o por hallarse en la actualidad ultimando la Tesis de Licenciatura (Jonathan Mosquera), o cursando materias de último ciclo en la misma (Marco Pillco)[1]. La reunión de estos creadores no obedece a un lineamiento curatorial temático. Antes al contrario, cada uno de los cuerpos de obra elegidos presenta un contenido muy diverso, pero todos ellos han sido seleccionados por el interés de sus respectivas propuestas y como una reivindicación de la deseable complicidad intergeneracional –treinta y nueve años median entre los nacimientos del mayor y del más joven de los artistas comparecientes–, lamentablemente poco presente en la creación artística contemporánea.

 

Olmedo Alvarado. Sin título, de la serie «Destapacaños». 2013, tinta china sobre cartulina, 32 x 21,8 cm

Olmedo Alvarado (Cuenca, 1955) comparece con una serie inédita de obras realizadas en tinta china sobre cartulina (con formatos apaisados o verticales, mas cuyos lados son en todos los casos de 32 x 21,8 cm), que permite apreciar su extraordinaria calidad como artista gráfico, una disciplina que no ha desarrollado con pertinacia en su extensa, heterogénea y multidisciplinar trayectoria artística, y que fuera pionera, en la década de los ochenta de prácticas públicas y de inserción en su Cuenca natal. La presente serie, integrada por una quincena de obras, bajo el título de «Destapacaños», comparte con las obras que integraron su memorable exposición Excuador, mediante la que Alvarado se enfrentaba en 1999 a la calamitosa situación social del Ecuador de la época de la dolarización, o con las que tenían a comienzos del milenio en el destapacaños (o desatascador), su emblema. Una ansiosa serie, en la que, a modo de exabrupto gráfico, Alvarado ha expresado su desazón ante la contumacia de la corrupción en nuestras sociedades. Las obras inéditas aquí reunidas constituyen una propuesta que atenta, como otras destacadas series de Alvarado –piénsese, por ejemplo, en su histórica muestra Arte conceptual en el Salón del Pueblo en 1986–, contra el buen gusto, dirigiéndose a exacerbar lo grotesco de los símbolos de una autoridad corrompida.

Mauricio Valdiviezo. Albañiles. 2010, plumilla sobre papel canson, 29,7 x 21 cm

Mauricio Valdiviezo (Santa Isabel, provincia del Azuay, 1974), Arquitecto por la Universidad Católica de Cuenca en 2003, cuenta con una Maestría en Artes Visuales por la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca en 2013. Destacado pintor de preciosistas paisajes andinos al óleo, en los que se manifiesta un apego nostálgico, Valdiviezo es, asimismo, un consumado dibujante. Para las más de sus obras gráficas se sirve de plumilla sobre papel canson de formato A4 (21 x 29,7 cm). Como en su obra pictórica, abundan en sus dibujos las escenas naturales, con un particular interés por el curso de los ríos próximos a su residencia –los ríos Tarqui y Yanuncay– y por algunas vistas pintorescas de la ciudad de Cuenca, tales como El Barranco, El Arco de Yanuncay, la Plaza de San Roque o el Mercado de las Flores[2]. Pero, pese a lo infrecuente de la presencia de la figura humana en su producción, la exposición recoge una obra, Albañiles, realizada en 2010, en la que retrata una escena real: dos trabajadores que son representados mientras enfoscan un pavimento de un edificio que había diseñado el propio artista y cuya construcción supervisaba, aunque con elementos arquitectónicos añadidos como fondo al dibujo que no existían en el proyecto.

Boris Cabrera. La copa rota, de la serie «La copa rota». 2014, serigrafía a una tinta sobre cartulina fox, 29,7 x 42 cm. Edición de 30 ejemplares

Boris Cabrera (Cuenca, 1989), Licenciado por la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca en 2016, presenta en primicia una serie de cinco serigrafías en la que ha procedido al estableciendo de sendos poemas visuales a partir de las letras de cuatro celebérrimas composiciones adaptadas al pasillo ecuatoriano, un género musical popular, frecuentemente melancólico y aun desgarrador, que cuenta en el país con un disfrute que podríamos calificar como devocional. La serie «La copa rota», iniciada en 2014, y abierta en la actualidad, cuenta hasta la fecha con un total de cinco obras en una edición de treinta ejemplares, para la que emplea Cabrera cartulina fox de formato A3 (29,7 x 42 cm). Los pasillos que han ocupado a las particulares glosas gráficas de Cabrera son: “Cinco centavitos”, “Alma mía”, “Nuestro juramento” (en dos ocasiones), y “La copa rota”, que da título a la serie[3]. Todos ellos fueron interpretados por el más extraordinario cantante de su género y su generación, el conocido como “el ruiseñor de América”, el ecuatoriano Julio Jaramillo (Guayaquil, 1935-1978). A primera vista, pareciera que Cabrera ha procedido a la elaboración de sendos caligramas de una de las estrofas de estas canciones. Y eso ocurre, en efecto, en la obra que da título a la serie, La copa rota, en la que el texto “Mozo sírvame la copa rota”, se configura como una copa que se ha quebrado, tras precipitarse contra el suelo. Sin embargo, una mirada más atenta permite comprender –no habrá, muy probablemente espectador de estas obras que no conozca al dedillo estas letras–, que ha introducido modificaciones en sus citas. De este modo, Cabrera o bien desdramatiza el atormentando contenido de estas letras, o bien procede a juegos de un carácter más irónico: sus dos versiones de “Nuestro juramento”, y en particular, la que adapta el estribillo, “Si tú mueres primero yo te prometo…”, queda desprovisto de su romanticismo, para, en lugar, abrazar lo pragmático. Una mofa que comparte su particular glosa gráfica a alude a los “lazos que nos unen” en la forma de este elemento, del pasillo que adapta el vals piurano “Alma mía”. Finalmente, la integridad de estas serigrafías se halla unificada por el tono del papel y por el del color de su única tinta: la tinta roja, como “la tinta sangre del corazón”[4].

Jonathan Mosquera. Los amantes perfectos. 2016, acrílico sobre papel, díptico, 21 x 29,7 cm c/u

 Jonathan Mosquera (Cuenca, 1991) mantiene en su obra pictórica sobre tela o papel dos focos fundamentales de investigación. El primero, de índole formal, consiste en el formato circular: el tondo. El segundo, de naturaleza temática, está relacionado con las condiciones de la vida material de los trabajadores manuales y de los miembros de las clases más humildes de su ciudad. Dos de las obras que presenta se constituyen en sendos dípticos, que se sirven de dos papeles (de 21 x 29,7 cm c/u) en cuyo centro pinta al acrílico sendos tondos de entre 18 y 20 cm. Uno de ellos, Los amantes perfectos (2016) es una suerte de utopía lírica en el que reúne dos retratos infantiles tanto de él mismo como de una joven que ha tenido una gran importancia en su vida. El título de la obra constituye una explícita referencia a una obra que alude al inexorable paso del tiempo, tomada del título de una icónica obra de Félix González-Torres (Guáimaro, Cuba, 1957-Miami, 1996), Perfect Lovers (Los amantes perfectos, de 1991), consistente en dos relojes de pared idénticos, dispuestos el uno junto al otro, originalmente sincronizados, mas que con el paso del tiempo (ya que no existe un reloj comercial infalible), manifiestan diferencias. De este modo, en una obra cargada de sutileza, Mosquera se ocupa más que de la nostalgia, del deseo de hacer infinito el instante perfecto, si bien volátil, de la felicidad. Asimismo, Mosquera comparece con la serie titulada «Estudios gráficos sobre la política, II», integrada por diferentes obras en edición única, todas ellas realizadas en 2016, sobre papel (de 31 x 19 cm c/u), en las que se sirve de una plantilla con espray. Un esténcil que parte del más publicitado refresco del mundo, y sobre el que sitúa nombres, todos ellos realizados mediante el empleo de una plantilla y aerosol, en el lugar la marca de la cola, y como esta, de color blanco. Una aparente contradicción semántica, a través de la cual, Mosquera se refiere a la distopía de los regímenes nominalmente combatientes del Capitalismo o al modo en que Jesucristo, o el padre del Marxismo, parecieran esgrimirse como un fenómeno meramente de consumo.

Marco Pillco. Ciclo. 2016, esfero sobre cartulina fabriano, 29 x 17 cm

Finalmente, Marco Pillco (Parroquia de Santa Ana, Cuenca, 1994), está inmerso en un prometedor proyecto multidisciplinar mediante el que se interroga por los modos en que, como artista, podría incorporar a la creación contemporánea los conocimientos agricultores y de las propiedades medicinales de las plantas que posee su familia, campesina. Pillco profesa un conspicuo manejo del dibujo, de lo que ofrece un testimonio elocuente el conjunto de obras seleccionadas para la muestra, todas ellas realizadas en 2016 y 2017 con esfero (bolígrafo) sobre cartulina fabriano de 29 x 17 cm c/u. Pillco se sirve en ocasiones de pigmentos que él mismo confecciona a partir de plantas medicinales, como ocurre en una reproducción de una fotografía tomada el día de su Primera Comunión realizada enteramente con un pigmento extraído de los tallos de geranio, una flor que sirve a propósitos cicatrizantes si se emplea como pomada de uso tópico[5]. Una de las obras, por ejemplo, reivindica o alienta la fuerza de la naturaleza al sobreponerse a la pertinaz intervención, en tantas ocasiones destructiva del hombre, haciendo brotar unos tallos de algunas píldoras de laboratorio.  En otras, de un consecuente carácter telúrico, los brotes tienen por base diversos hallazgos del legado arqueológico andino.

Notas

[1] Del mismo modo, lo están el gestor del espacio Yuyay, el artista Diego Muñoz (Cuenca, 1980), licenciado por la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca en 2008, y el curador, Julio César Abad Vidal (Madrid, 1975), quien estuvo vinculado a la misma como investigador docente del Proyecto Prometeo en 2014 y quien lo está en la actualidad como docente y como su Director del Departamento de Investigación.

[2] Que en la muestra, Valdiviezo ofrece mediante unas impresiones digitales en papel canson, realizadas por él mismo, y en ediciones de ochenta ejemplares, Sus formatos corresponden al A5 (14,8 x 21 cm) en las reproducciones de Río Tarqui, Río Yanuncay, Cumbe y Frente a la casa de mis padres) y al A6 (10,5 x 14,8 cm) en las correspondientes a los dibujos titulados El Barranco, El Arco de Yanuncay, San Roque o La Plaza de las Flores). A excepción de El Arco de Yanuncay, dibujado en 2014, el resto de los originales fueron realizados en 2010.

[3] “Cinco centavitos” y “Alma mía” fueron escritas por el colombiano Héctor Ulloa y el peruano Pedro Miguel Arrese –este último fallecido en 1987–, respectivamente. Los dos últimos títulos fueron compuestos por el puertorriqueño Benito de Jesús, fallecido en 2010.

[4] La última estrofa de “Nuestro juramento” reza así: “Si tu mueres primero, yo te prometo / escribiré la historia de nuestro amor / con toda el alma llena de sentimiento. / La escribiré con sangre, / con tinta sangre del corazón”.

[5] Se trata de Curando la cicatriz (2016, pigmento natural sobre cartulina canson, 20 x 25 cm).

 

Post scriptum

Sensibles a la necesidad de estos emprendimientos de carácter privado, que vienen a fortalecer los proyectos promovidos por la propia Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca, Ideas sobre papel ha recibido la colaboración de la Facultad de Artes, concretamente con la publicación de cien ejemplares de un desplegable en blanco y negro con el texto completo que recoge esta entrada y la reproducción de dos fotografías de sendas obras de cada uno de los cinco artistas que comparecen en la muestra. Brindamos nuestro profundo agradecimiento a su Decano, Mgst. Esteban Torres Díaz, y a los compañeros del Departamento de Comunicación (DCA), en particular, a Santiago Escobar.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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  1. Pingback: Gigantes y Derivas: procesos del arte monumental | juliocesarabadvidal

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