Construyendo ideas. Exposición inaugural del espacio Yuyay, Cuenca, Ecuador

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Construyendo ideas es el título de la exposición colectiva con la que se inaugura el espacio Yuyay[1], un esfuerzo acometido por el artista cuencano Diego Muñoz, y que habla elocuentemente de la ansiedad de los creadores ecuatorianos por activar una escena tan poblada de interés como carente de cauces suficientes de difusión. Para la exposición inaugural, además de la del propio Muñoz, se ha seleccionado obra de otros cuatro artistas de procedencias geográficas distintas (un ambateño, dos cuencanos, un machaleño y un pilarense) nacido entre 1975 y 1985. Cinco artistas que comparten, pese a la heterogeneidad de sus técnicas y materiales empleados, una sensibilidad dirigida al diálogo entre la cultura popular y el arte contemporáneo.

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Noé Mayorga: Danzantes del Corpus Christi. 2016, figuras lego intervenidas, resina hipóxia y acrílico

La obra desarrollada durante los últimos años de Noé Mayorga (Ambato, Tungurahua, 1975) se ocupa de diversas tradiciones populares de su país para las que hermana los elementos lúdicos y ceremoniales de algunas de las más señaladas fiestas populares de Ecuador junto a la manipulación de las piezas lego que sirven para la definición de personajes, llenando de este modo un hueco de entre la panoplia de los comercializados globalmente. Mayorga se sirve para esta serie de trabajos –que ha bautizado como «Neo Builders Andinos»– de resina hipóxica que, una vez pulida, recibe una base de preparación sobre la que procede a la aplicación de cromatismo con pigmentos de poliuretano al agua, conocimientos adquiridos durante su formación como restaurador. Ejemplo de ello son las tres figuras que presenta en esta ocasión, alusivas a la celebración del Corpus Christi en Pujilí, una celebración, patrimonio intangible de la Humanidad que se celebra la tercera semana de junio en el afamado cantón de la provincia de Cotopaxi: dos representaciones del Tushug (o “sacerdote de la lluvia”, en quechua), cuyo fabuloso cabezal ha recreado Mayorga, en ambos casos, en pan de oro, y de un pingullero (que recibe su nombre del instrumento que tañe, un pingullo, o flauta de caña). Acompaña la escena una cuarta figura en la que Mayorga realiza un guiño a sus espectadores Este cuarto elemento constituye una representación de una cholita cuencana, quien asiste, como una suerte de eco visual de los visitantes de la muestra, al pequeño teatro sobre el Corpus Christi dispuesto en una urna.

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Noé Mayorga: El capitán. De la serie New Builders Andinos (Las Octavas de Mocha). 2016, acuarela sobre papel, 20 x 15 cm

Con anterioridad al desarrollo de estos ensamblajes, que Mayorga emprendió hace exactamente un año, el artista procede al desarrollo de dibujos preparatorios tendentes al estudio de los personajes y de los elementos de su indumentaria y otros elementos tales como instrumentos musicales. Nueve de ellos, realizados en acuarela (de 20 x 15 cm c/u), se han seleccionado para la muestra. Todos ellos tienen como objeto de estudio otra celebración popular: las Octavas de Mocha, celebradas la festividad de San Juan Bautista (24 de junio), patrono de la localidad. Las Octavas de Mocha constituyen una ocasión festiva en la que, como en otras innúmeras celebraciones, se carnavalizan los papeles y los privilegios de los estamentos sociales de una localidad tradicionalmente agrícola. Estos trabajos presentan para el artista un contenido extraordinariamente vivencial por haber realizado una investigación sobre esta fiesta el propio padre del artista, Luis Noé Mayorga (Mocha, Tungurahua, 1950)[2], quien ha desempeñado un papel fundamental en la reactivación de este patrimonio inmaterial marginado recientemente por la oficialidad y sus usos adoradores de un cierto ideal de progreso[3]. Una reactivación en la que el propio Noé Mayorga desempeña, asimismo, un papel activo como difusor de esta tradición entre otros compañeros artistas, como el ambateño José Luis Jácome Guerrero o el cuencano Juan Pablo Ordóñez a quien ha involucrado en empresas audiovisuales y de otras índoles.

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Ítalo Espin: Hecho en Ecuador. 2016, papel policromado al acrílico y collage

Al igual que Mayorga, Ítalo Espín (Píllaro, Tungurahua, 1976), Bachiller en Artes Plásticas, lleva tres años abordando una obra personal para la que se sirve provechosamente de sus conocimientos de los materiales y las técnicas relacionadas con la confección de las máscaras de la celebérrima Diablada de su localidad natal, Píllaro, que se celebra anualmente entre los días 1 y 6 de enero –habiendo realizado su primera máscara hace ahora veintitrés años–, para proceder a una ulterior intervención individualizada que hace destilar otros contenidos de esta materia prima simbólica. Las tres máscaras que aquí se presentan ofrecen un inequívoco pronunciamiento social y político propio de una escena crecientemente bronca, como la del Ecuador del presente. Sobre la lengua de la máscara titulada Hecho en Ecuador, Espín ha adherido tres materiales: una etiqueta de “Hecho en Ecuador”, que da título a la obra, un código de barras y un semáforo que advierte del contenido en sal, grasa y azúcar de los alimentos con el respectivo indicador de su intensidad: alta, media o baja. Mas, en lugar de los índices habituales, Espín ha establecido las siguientes categorías: Corrupción, Administración y Libertad de expresión con las mediciones, respectivamente, de alto, medio y bajo. Con ello, establece un retrato en absoluto complaciente de la realidad del país. En Caries malditas es, asimismo, la boca la elegida para su crítica. Allí, Espín ha dispuesto tres recortes de sendos retratos fotográficos de Adolf Hitler, Nicolás Maduro y Donald Trump para establecer un catálogo de sus fobias del, respectivamente –en el momento de la confección de la obra (agosto-septiembre de 2016) –, pasado (Nacionalsocialismo aléman), presente (el continuismo del chavismo en Venezuela) y del futuro (con el candidato republicano a presidir Estados Unidos). El reciente resultado de las elecciones en aquel país ha venido a entronizar la figura que demoniza la máscara, lo que vendrá a complicar la vida de los ciudadanos ecuatorianos residentes allá, como a los restantes inmigrantes y, temiendo que tal vez a todos los ciudadanos –salvo los de siempre– de este mundo podrido nuestro. Finalmente, Muertos de hambre es una máscara bícroma con la que Espín deseaba reflexionar sobre la hipocresía de la clase política que incumple su compromisos electorales tan pronto llega al poder. Cuando la obra estaba prácticamente concluida, Espín supo de unas declaraciones de la exconcejala y exreina de Quito, Macarena Valarezo, en su apoyo a la candidatura de Guillermo Lasso; “A mí lo que me da terror, lo digo sinceramente, es que vuelva otro muerto de hambre a la Presidencia y se arregle la vida en cuatro años”[4]. Estas palabras fueron apropiadas por Espín, quien las rotuló de modo incesante en varias ocasiones en una de las dos partes de la máscara, a excepción de en los labios, donde se lee la declaración “muertos de risa”. La obra, en su conjunto, responde a la irresponsabilidad de los miembros de la clase política in toto, sea por el contenido falsario de sus declaraciones, por su doble moral, por el modo en que traicionan la confianza de los electores y aun de los uso bufonescos de los que, por ejemplo, hizo gala uno de los recientes presidentes de la República, Abdalá Bucaram, cargo que ostentó entre 1995 y 1996. Con un contenido que remite a una sólida iconografía, la de la Diablada Pillareña, Espín emite una crítica directa, y asimilable con inmediatez, de la situación policía de creciente crispación que se vive internacionalmente (Brexit, triunfo de Trump, avance de los partidos xenófobos en diversos países de Europa) y, en particular en un Ecuador que en febrero del próximo año celebrará unas nuevas elecciones.

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Diego Muñoz: Tributo a Pancho Jaime. 2014, óleo y acrílico sobre madera, 40 x 30 cm c/u; conjunto de seis pinturas. Fotografía de Amaury Martínez

El anfitrión de este espacio, Yuyay. Estudio de arte y tienda comunitaria, Diego Muñoz (Cuenca, 1980), es probablemente el artista ecuatoriano de su generación que trabaja de modo más extensivo e intensivo en dinamitar la tradicional frontera entre la cultura popular y el arte contemporáneo. Populares son sus referentes –la fiesta religiosa y profana, así como diversos elementos de la cultura de masas, como el deporte o los programas televisivos de entretenimiento–, y populares son sus usos, en los que se apropia de numerosos materiales y técnicas, empleando la vistosidad de sus colores, un lenguaje figurativo, burlón, de configuración chambona y con un marcado horror vacui. En la presente muestra comparece con algunos de sus trabajos realizados en cajas confeccionadas por él mismo y que reciben iconografía, tanto en su exterior como en su interior, visible en este último caso gracias a un visor y a su iluminación, para lo que recurre, como en otras muchas de sus obras, a la pintura y a neones fluorescentes. Asimismo, presenta un conjunto de obras pictóricas en pequeño formato realizadas sobre cuero con referencias figurativas a diversos conflictos, así como a diferentes  tradiciones populares, como la Diablada Pillareña. Felizmente, Muñoz comparece, asimismo, con algunas de las obras que componen dos de sus más extraordinarios polípticos[5]. Uno de ellos está dedicado a los males institucionales de la situación artística del Ecuador del presente, Los caminos de la vida (2014, óleo, pintura al esmalte, pegatinas, laca mate sobre madera, 82 x 62 cm c/u; conjunto de ocho pinturas). El segundo de estos polípticos constituye un homenaje a un comunicador tan bronco como influyente, Pancho Jaime, asesinado a tiros el 6 de septiembre de 1989, a la edad de 43 años, Tributo a Pancho Jaime (2014, óleo y acrílico sobre madera, 40 x 30 cm c/u; conjunto de seis pinturas). El conjunto ofrece, así, una entusiasta y vitriólica, a un tiempo, visión de la realidad social de su país.

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Gabriel Zamora: Reflejo. 2016, acrílico sobre lienzo, 90 x 120 cm

Nieto e hijo de pintores, de Augusto Peña y Silvia Peña, respectivamente, Gabriel Zamora (Cuenca, 1982) es un artista autodidacta cuya obra se caracteriza por el empleo de colores vivos dispuestos sin gradaciones cromáticas, y en cuyas composiciones se ocupa, las más de las veces, de escenas festivas, frecuentemente en recintos cerrados tales como salones de domicilios, protagonizadas por jóvenes urbanos de situación acomodada. Interiores en los que resulta harto frecuente hallar pinturas – cuadros dentro del cuadro–, o esculturas, todas ellas de temática animal, un protagonismo que comparten algunas de sus pinturas exentas. Identifica, asimismo, a su brillante trabajo pictórico, un horror vacui que, en su caso, se ofrece mediante la profusión de patrones geométricos no enteramente ortogonales. Sus pinturas parecieran el resultado de agitar en una coctelera el Fauvismo, la psicodelia y la cultura popular. Dos fascinantes pinturas, Reflejo y Amor violento (acrílico sobre lienzo, 90 x 120 cm c/u), ambas de la serie «Amor violento», ofrecen una síntesis de las características más notables de su particular universo. Varias de sus obras, todas ellas realizadas en 2016 y con las mismas técnicas y dimensiones (acrílico sobre lienzo, 70 x 50 cm) monumentalizan objetos relacionados con el consumo de tabaco (una cajetilla de una tabacalera nacional, encendedores –o fosforeras– extranjeros y ubicuos,) o de alcohol (una botella de “pecho amarillo”), presente además de otras ocasiones, en las lúdicas.

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Danny Narváez: Simbiosis cultural. 2015, plástico diluido y acrílico sobre lienzo, 86 x 123,5 cm

Finalmente, el más joven de los cinco artistas comparecientes, Danny Narváez (Machala, 1985) presenta tres obras de una serie de trabajos que abrió en 2010 y que emplea como material el plástico diluido que hace gotear sobre lienzos de gran grosor; obras que cuentan con un asunto privilegiado: el conservacionismo, tanto de los espacios naturales, como de los ámbitos de pueblos indígenas de la Amazonia. Tanto Sueño biodegradable (2012, plástico diluido sobre lienzo, 140 x 200 cm), como Lo biodegradable (2012, plástico diluido y acrílico sobre lienzo, 100 x 150 cm) y Simbiosis cultural (2015, plástico diluido y acrílico sobre lienzo, 86 x 123,5 cm) parten para su iconografía de fuentes fotográficas y su recreación constituye en sí misma un establecimiento paradójico extraordinariamente directo y efectivo. Empleando materiales plásticos, Narváez se refiere a las condiciones desnaturalizadas de nuestro acceso a los recursos. Para un mayor aprovechamiento de su estrategia, Narváez recurre a la acción del fuego. Elemento que equivale, en este caso, no a una catarsis o una purificación, sino a una práctica contaminante que habla con elocuencia de lo que está ocurriendo, y lo que acontecerá si no se pone remedio, en la explotación de la Amazonía, el patrimonio ecológico más importante y vital de la humanidad toda.

La confluencia de estos cinco artistas en la muestra inaugural de un nuevo espacio cultural en la ciudad de Cuenca, Yuyay. Estudio de arte y tienda comunitaria, demuestra tanto la necesidad de abundar en la suma de procesos de exposición, de intercambio y de reflexión en torno a las artes, como el perentorio estado crítico de unas prácticas que cuestionan los modos de hacer, de hacer ver y de cuanto hace visible este mismo escenario tan vital como amenazado. Como la misma Naturaleza.

Notas

[1] Yuyay es un sustantivo quechua que significa “idea”, “memoria”, “opinión”. Yuyay. Estudio de arte y tienda comunitaria fue inaugurado el 26 de noviembre de 2016.

[2] Del que se ha ocupado en las antologías La Jaula de Oro (Ambato, CCE Núcleo Tungurahua, 2011), Crónicas Mochanas (Mocha, Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Mocha, 2012) y Mocha. El adoratorio de los dioses (Ambato, CCE Núcleo Tungurahua, 2015).

[3] Lo que ha conducido a que la festividad original haya sido trasladada a la víspera de la Noche de San Juan.

[4] Declaraciones a Radio Quito el 24 de octubre, que confirmaría al día siguiente en su cuenta de Twitter. Al día siguiente, y dada la reacción en las redes sociales de estas declaraciones, aclaró: “Al que le quede el guante que se lo chante, nunca me metí a criticar la pobreza de mi pueblo, pero sí condeno a todo CARA DE TUCO que escudado en una red social, cobardemente emite criterios de alguien que supo entrar y  pasar por la política por lo alto”.

[5] Expuestos por vez primera en la individual Diego Muñoz. Cromo de héroe, celebrada en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil entre los días 6 de noviembre y 4 de diciembre de 2014, de la que tuve la satisfacción de ser curador.

 

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Mauricio Valdiviezo: Contemplación 2. 2004, óleo sobre lienzo, 124 x 165 cm

Junto a las obras de los artistas seleccionados para la curaduría Construyendo ideas, los mencionados Espín, Mayorga, Muñoz, Narváez y Zamora, el espacio de Yuyay exponía una única pintura, de un cabal naturalismo, de un sexto artista ecuatoriano: Mauricio Valdiviezo, en virtud de lo que Diego Muñoz concebía como una invitación personal y especial. Nacido en Santa Isabel, provincia del Azuay, en 1974, arquitecto y Magíster en Artes, Valdiviezo compareció en Yuyay con un paisaje andino: Contemplación 2 (2004, óleo sobre lienzo, 124 x 165 cm), una idílica representación de la vida rural en un horizonte majestuoso y beatífico, cuyo pintoresquismo explicita la vocación del pintor -presente en el título mismo de la serie a la que pertenece- de conceder al arte de la pintura la invitación a su espectador a reflexionar sobre sí mismo y de disfrutar de la naturaleza en tiempos como los nuestros en los que ambos procesos, embestidos por cierta ilusión de progreso,  parecen amenazados.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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  1. Pingback: Ideas sobre papel. | juliocesarabadvidal

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