Paco Rossique. Palabras Menhires.

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Paco Rossique. Concreta. 2012-2016. Instalación de setenta y ocho obras de la serie, realizadas entre 201 y 2016 (impresión sobre papel tela imprimada adherido a tabla, 20 x 20 cm c/u)

Paco Rossique. Palabras Menhires. Madrid, Círculo de Bellas Artes, del 20 de septiembre al 6 de noviembre de 2016. Comisario: Paco Rossique.

La exposición Palabras Menhires constituye un magnífico reencuentro con la obra de Paco Rossique, artista visual y sonoro nacido en Tetuán, Marruecos, en 1955, y residente desde sus dos años de edad en Las Palmas de Gran Canaria. Palabras Menhires está integrada por tres grupos de trabajo: una selección de setenta y ocho ejemplares de su extensa serie Concreta (con obras comprendidas entre 2012 y 2016), en primer lugar; por cuatro novelas ilustradas, todas ellas realizadas en 2016, cuyos títulos rezan: Del Sonido consciente, De la tenacidad casual, Retrato de lo indecible y De la extinción de los juguetes, en segundo lugar; y, finalmente, por una obra sonora realizada ex profeso para esta muestra: Palabras Menhires. Estancias (asimismo, creada en 2016). Esta última es una creación sonora, en siete cortes, consistente en la yuxtaposición de grabaciones realizadas por el propio autor y de la ejecución de apuntes al piano, interpretados por el propio artista[1].

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Vista de la exposición con una selección de páginas de las novelas ilustradas Del Sonido consciente y De la tenacidad casual, en los términos superior e inferior, respectivamente

Una introducción a los mundos visuales de Paco Rossique

La obra de Francisco Rossique se construye en un territorio fronterizo entre escritura y pintura, entre pintura e ilustración, en el intersticio que crean las disciplinas, como las palabras que presentan doble significado y cuya conciencia de ambos a un tiempo desencadena un procedimiento sorpresivo, a menudo humorístico. En su caso, la figuración acecha la narración, vedada para muchos otros artistas por voluntad propia. La de Rossique es una obra que enlaza con algunos comportamientos artísticos de los años setenta y ochenta en España. Su obra se emparenta, así, con algunas de las características de la producción de, entre otros, Guillermo Pérez Villalta, Carlos Franco o Chema Cobo. No sólo por su grafismo, sino por ese aire temático que conduce al humorismo y la presentación de las obras como las páginas miniadas de un viejo, aunque actual, códice del disparate.

En muchas de las composiciones de Rossique, la presencia de palabras es conspicua. Generalmente establecen éstas juegos y hallazgos significativos que se consiguen al apurar, forzar o pervertir su rigurosidad fonética, o bien mediante el desvelamiento de dobles sentidos. Un procedimiento humorístico popular que fue explotado por el dadaísmo y fundamentalmente por Marcel Duchamp y Francis Picabia tanto en los títulos de sus obras como, a menudo, en la superficie misma de sus representaciones. Asimismo, podríamos encuadrar la obra de Rossique en la corriente denominada figuración narrativa, una práctica que se desarrolló en Europa durante la década de los sesenta, muy especialmente en París, como un intento de reintroducir la figuración en las prácticas artísticas tradicionales después del imperio del Expresionismo abstracto (como se denominó en Estados Unidos), Tachismo (en Francia), o Informalismo (como en España) que había tenido lugar desde la Segunda Guerra Mundial.

La evocación o reflexión en torno a las prácticas de la figuración narrativa constituye un buen instrumento de penetración en la obra de Rossique. Sin embargo, no puede dejar de señalarse que los acontecimientos que narra Rossique no son susceptibles de ser desentrañados con facilidad. Sus escenarios, personajes y acciones presentan tal ambigüedad que precisan de una prolongada atención y reflexión para convencer a su lector de que han podido ser descifrados. Sus representaciones no parecen remitir a suceso concreto alguno que pretendan glosar, o parodiar. Son, acaso, como las  páginas arrancadas de un libro del que conocemos su integridad y cuyo discurso resulta inexpugnable, aunque es posible advertir cierto aire de familia que parece relacionar sus imágenes con un contenido melancólico, el del deseo insatisfecho o el de una endémica falta de comunicación.

Como si se tratara de vetustas hojas arrancadas de libros viejos, las imágenes de Rossique presentan contornos nítidos sobre un fondo de cromatismo escaso, que mayoritariamente semeja al de las páginas ajadas, un soporte orgánico cuyo color recuerda, asimismo, al de la madera, sobre la que dispone sus composiciones. Su modo de componer es abrupto, no existe una clara gradación atmosférica entre figura y fondo. Más recuerda a una yuxtaposición forzada, como ocurre con el collage, procedimiento que Rossique cultiva con singular fortuna creando unas obras que apelan a uno de los clásicos del género: la obra de Max Ernst, La femme 100 têtes. Publicada en París en 1929. La femme 100 têtes (que podría traducirse como La mujer de las cien cabezas, o como La mujer sin cabeza, debido a la proximidad fonética entre cent, “cien” y sans, “sin”) constituye la primera de las novelas-collage confeccionadas por Ernst, género al que pertenece, asimismo su Une semaine de bonté (Una semana de bondad, París, 1934). En ambas satiriza Ernst el gusto sensiblero “clase media” mediante la distorsión formal de los personajes o su hibridación con criaturas no humanas. La mezcla de anatomías humanas y cabezas animales que se produce en los collages de Rossique, conduce a contenidos propios de la literatura fantástica y del juego surrealista. Y tal y como procedía Ersnt, Rossique parte de material gráfico de ilustraciones o estampas de otros autores, que desmiembra para posteriormente ensamblar, difiriendo su configuración y significado originales. Un procedimienro, por ejemplo, similar al ensayo, precisamente, por  Ernst, quien en Une semaine de bonté, se sirvió de ilustraciones adulteradas por él mismo de Les damnés de Paris, de Jules Mary (París, 1883).

La obra de Rossique parece dirigirse al placer del juego que se experimenta con la producción. Lo abrupto de sus configuraciones no se emite desde un enconado rechazo, o desde la desesperación, sino que parece hermanarse con las virulentas experimentaciones que realizan los niños para alcanzar la sabiduría de la capacidad de sus fuerzas, o los movimientos dolorosos que hacemos con aquellos miembros que habían perdido momentáneamente su vitalidad. O las piruetas con que sueña un tullido. Muchas de sus obras presentan a personajes tendidos o en pie sobre plataformas o instrumentos móviles. Son impelidos a moverse de un modo que no controlan, estando, como están, en realidad, detenidos. Otros personajes portan una vestimenta que se constituye en una barca de remos, o visten casamatas. O, quizá, más apropiadamente, estos personajes se constituyan en distorsiones híbridas entre lo humano y el caracol, salvo que en lugar de un caparazón, les cobija y arrastran sendas casamatas. Los laberintos, que Plinio consideraba “las obras más portentosas del dispendio humano” (Historia natural, XXXVI), constituyen, muy elocuentemente, uno de los temas predilectos de Rossique.

Sobre Del Sonido consciente, De la tenacidad casual, Retrato de lo indecible y De la extinción de los juguetes. Y de Concreta

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Cuarta de las páginas de la novela ilustrada Del sonido consciente. 2016, técnica mixta y collage sobre papel tela adherido a tabla, 23 x 19,7 cm

La integridad de las páginas que conforman estas cuatro “novelas ilustradas”, todas ellas realizadas en 2016, presenta los elementos más destacados de la estética de la obra gráfica y pictórica de Rossique anteriormente señalados[2]. Cada una de estas páginas se presente enmarcada de manera homogénea y acompañada con una cartela en la que se ofrece al espectador el aspecto literario de estas creaciones icónico-verbales. Del mismo modo, han sido reproducidas en su totalidad en un catálogo publicado con ocasión de la exposición. Paco Rossique. Palabras Menhires (Madrid, Círculo de Bellas Artes, 2016). Las 23 páginas de Del Sonido consciente, las 21 de De la tenacidad casual, las 23 de Retrato de lo indecible y las 21 de De la extinción de los juguetes, han sido reproducidas en la pp. 13-28, 33-43, 44-56 y 60-72, respectivamente. Estas páginas presentan uno de estos dos formatos: 32 x 23 cm y 23 x 19,7 cm. Para su confección, Rossique procede a la yuxtaposición de imágenes de una enciclopedia icónica visual que ha confeccionado con los años. Imágenes que imprime sobre papel tela para, con posterioridad, proceder a emisiones pictóricas sirviéndose de técnica mixta y del empleo del collage.

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Homenaje a Ñ. 2016, papel tela adherido a tabla, 20 x 20 cm

Concreta, una serie abierta por Rossique en 2012, ha alcanzado en la actualidad  los tres centrares de obras [3]. Constituida por obras impresas sobre papel tela de 20 x 20 cm c/u, la serie se constituye en un intensivo trabajo de poesía visual, en la que Rossique abunda en juegos de palabras y en jeroglíficos de carácter humorístico. Como ocurre en las cuatro novelas ilustradas, en la que es constante, la reflexión sobre la Música se halla, con frecuencia, presente en este extenso cuerpo de trabajo. Algunas de las obras, como la aquí reproducida, presentan sobre una imagen el signo que identifica en la parte superior la letra eñe. Rossique señala con este procedimiento pares de palabras que existen en la lengua española, en las que cambiando la letra ene por la eñe, concitan significados harto diferentes. Así ocurre con “mono”- “moño” (en la obra reproducida). Esta estrategia ha sido empleada, asimismo, en una imagen de un “cono” (en una obra sin título, de 2102), o de una “tina” (asimismo, de 2012).

 Notas

[1] El álbum puede ser escuchado y descargado gratuitamente en su integridad en el siguiente enlace; http://pacorossique.bandcamp.com /álbum/palabras-menhires-estancias. En la página web https://pacorossique.bandcamp.com/, el lector puede escuchar nada menos que una docena más de los álbumes de creación sonora de Paco Rossique.

[2] Y que hemos extractado de nuestro primer acercamiento al artista: “Donde el humor no se acomoda”, en Paco Rossique. Relatos di-versos. Las Palmas de Gran Canaria, Galería Manuel Ojeda, 2004, pp. 3-5.

[3] En una edición limitada de cien ejemplares, Rossique publicó un álbum con 76 de las obras de la serie. Cfr. ROSSIQUE, Paco: Concreta. Las Palmas de Gran Canaria, Gas Editions, 2012.

 

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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