De Efraín Jara Idrovo

unnamed1Su hijo, el escritor Johnny Jara Jaramillo,  ha comunicado que el poeta Efraín Jara Idrovo se encuentra, probablemente, viviendo “sus últimos días”. En homenaje a él, creador celebrado principalmente por  “sollozo por pedro jara” (sic), un poemario memorable de las letras hispanoamericanas de la segunda mitad del siglo XX,  recupero aquí el prólogo que escribí para un ensayo sobre el mismo, Archipiélago vital. La metáfora en “sollozo por pedro jara”, escrito por Iván Petroff Rojas. Conocí el texto siendo un manuscrito, al haberme solicitado su autor mi colaboración como editor, mientras éramos compañeros de equipo de investigación en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca Ecuador. Una publicación cuya ficha bibliográfica responde a los siguientes datos; PETROFF ROJAS, Iván: Archipiélago vital. La metáfora en “sollozo por pedro jara”. Cuenca, Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, 2014. ISBN 978-84-942572-3-0.


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Prólogo (extractado de las pp. 7-10 de la publicación)

Es difícil imaginarse un dolor mayor al que padece quien ha perdido un hijo. En el campo de la poesía, resultan especialmente memorables los ejemplos de Kochanowski y de Rückert. Friedrich Rückert concluyó en 1834 un ciclo de casi medio millar de poemas dedicado a las muertes de dos de sus hijos, acaecidas el año anterior, célebre, debido, principalmente, porque cinco de ellos serían musicalizados para voz y orquesta por Gustav Mahler en una de sus obras más perturbadoras, el ciclo de canciones, Kindertotenlieder (Canciones a los niños muertos o Canciones a la muerte de los niños), que finalizó en 1904. Mucho tiempo atrás, en 1580, el poeta renacentista polaco Jan Kochanowski había publicado sus Treny (Trenos), diecinueve cantos elegíacos a la muerte de su hija Urszula. En uno de estas lamentaciones parece, incluso, próximo a maldecir el nacimiento de la misma, dado que su pérdida le ha sumido en un abismo de desesperación desconocido hasta entonces.

En 1978, Efraín Jara Idrovo (Cuenca, 1926) dio a la imprenta, y luego de más de un año de trabajo que había concluido dos años antes, sollozo por pedro jara. Con una extraordinaria forja del lenguaje, probablemente, destilada de los humores que generó su lectura de César Dávila Andrade, un referente confeso en su obra, Jara Idrovo compuso un poema con el que cincelar un monumento al dolor por el hijo muerto, por Pedro, que se había suicidado en 1976.

“El poema –en palabras de su autor– fue concebido como una estructura global de 363 segmentos versales, configurada por estructuras parciales: cinco series temáticas, cada una de las cuales presenta tres desarrollos. Cada serie, cada desarrollo, cada segmento manifiéstanse autárquicos y, sin embargo, absolutamente interdependientes”[1].

Jara Idrovo estructura el poema para que sus trescientos sesenta y tres versos puedan conocer lecturas múltiples, y recurre para su ejercicio a la inspiración en modelos musicales del serialismo, con una evocación confesa de esa suerte de compositor apostólico que fuera Olivier Messiaen:

“El  poema –como las partituras de la madurez de Olivier Messiaen, creador de la música serial integral y santo mayor de mi devoción– funde un universo delirante, cuya estructuración se ha conseguido mediante una rigurosa lucidez intelectual”.  Las cursivas son nuestras[2].

Cuando Jorge Dávila Vázquez entrevistó a nuestro autor en alguna fecha no especificada entre finales de 1987 y principios de 1988, le preguntó por su definición de la poesía. La respuesta de Jara Idrovo resulta elocuente; “una forma de conocimiento que obliga a una ordenación especial de los signos lingüísticos, a fin de potenciar su eficacia expresiva”. Un trabajo con el lenguaje que, como siente el entrevistador, deja de lado cualquier consideración en torno a la inspiración. “La inspiración, queda en el bolsillo, creo yo”, enfatiza Dávila[3].

Iván Petroff (Cuenca, 1956) ofrece en la presente monografía una disección de una de las más notables características del poema: la hiperprofusa, incontenible, metastásica presencia de la metáfora. “El hijo tiene que objetivarse, porque es la única manera de permanecer en el poeta que lo desea eterno en él mismo”, sintetiza admirablemente el autor en el primer capítulo de un ensayo que reivindica la fuerza de la metáfora, cuando, alejada del lugar común, puede significarse en un instrumento privilegiado de la acción poética: la convulsión del lenguaje para el desvelamiento efectivo de los afectos, la confesión lacerante de las pasiones.

En Archipiélago vital. La metáfora ensollozo por pedro jara”, Petroff procede a un diagnóstico de las categorías metafóricas para establecer un viaje de ida y vuelta entre la desesperación y la edificación de un memorial, aventurándose en la dedálica construcción de un andamiaje que por momentos parece carecer de asideros. Dédalo. Otro padre que sufre la pérdida de un hijo, de Ícaro, el insensato.

Situados entre una introducción y un epílogo, el ensayo de Petroff se articula en tres capítulos. En el primero de ellos procede el autor a una discusión de la naturaleza de la metáfora –y sus diferencias con categorías concomitantes como el símil y la alegoría–, así como de su funcionamiento en el poema que glosa, pormenorizando el trazado de redes simbólicas de gran complejidad que se encuentra en su objeto de estudio. El segundo capítulo realiza un análisis de carácter sintáctico del poema y del modo en que desempeña un papel crucial en la edificación simbólica del conjunto. El tercer y último capítulo del ensayo de Petroff se centra en el carácter semántico de las metáforas que apuntalan el poema, si bien desmontando las certezas gastadas de los lugares comunes y destacando, al tiempo, la potestad del poeta por detonar las limitaciones de la lengua común, para forjar palabras (esas pedroesteladealgas o pedrosalpicaduradeola; vide III, 3.1.31 y III, 3.1.32, por ejemplo), que constituyen en sí mismas declaraciones de gran acierto poético y en las que parece manifestarse una suerte de fuerza telúrica.

En este complejo estudio de las metáforas presentes en “sollozo por pedro jara” y su significación, Petroff tan sólo parece dejar sin glosar una. Acaso la más flagrante. Únicamente alude a ello el autor en una ocasión, y estaríamos tentados a adjudicar esta circunstancia al pudor. El nombre del hijo es etimológicamente, “piedra”, y la afinidad de nombre propio y nombre común, como sabemos, carece en modo alguno de inocencia. Así, resulta esencial en la formación, nada menos, que de la Iglesia Romana (Mt 16, 18). Pedro-piedra es la clave de bóveda de una obra señera de la poesía ecuatoriana de las últimas décadas, “sollozo por pedro jara”, profusamente diseccionada por Petroff en el presente ensayo. Un poema-orografía, un poema-fábrica, un poema-edificio, un cenotafio, en fin, amenazado de ruina en el que sentirá el lector la vanidad de la existencia nuestra y la desesperada lucha por la transcendencia.

Julio César Abad Vidal[4]

Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, septiembre de 2014

Notas

[1] Efraín Jara Idrovo: «Propósitos e instrucciones para la lectura» que acompaña a sollozo por pedro jara.

[2] Ibíd.

[3] Jorge Dávila Vázquez: Ecuador. Hombre y cultura. Cuenca, Ediciones del Banco Central del Ecuador, 1990, pp. 61-62.

[4] Investigador Docente del Proyecto Prometeo (SENESCYT) en la Facultad de Artes y en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca. [PS: Ocupé este puesto entre el 15 de enero de 20154 y el 14 de enero de 2015].

 

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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