Duendes caseros, de María Gabriela Lovera y Daniela Guglielmetti

cubierta_duendes_caseros_2016Duendes caseros es una composición a cuatro manos, las de la escritora María Gabriela Lovera y las de la ilustradora Daniela Guglielmetti. Un libro que, gestado durante largo tiempo –los años que median entre 2008 y 2016–, está dedicado tanto al público infantil como al adulto.

María Gabriela Lovera (Caracas, Venezuela, 1972) es poeta, habiendo publicado su primer poemario en su país, titulado Por debajo del viento, en el año 2000. Tras Y de la noche tanto, asimismo publicado en Venezuela en 2004, .publicaría en 2012, en España –donde reside desde 2006–, el primero de sus poemarios que he tenido la oportunidad de leer, el muy recomendable Desvelos. Constituido por cuarenta poemas breves, transcribo, a título de ejemplo, y como invitación a su lectura, los cuatro primeros versos de los poemas, sin título, numerados como 1 y 25: “Algunos poemas tienen frío de morir y se arrojan / al fuego de la boca. / A veces tiemblan en la mano, / pequeños pájaros caídos del nido de la frente” y “He escrito desde el dolor de salir. / He escrito desde la nostalgia de entrar. / Mejor será borrar todas las puertas, / arrojar el lápiz junto con el resto de las llaves locas”[1].

Daniela Guglielmetti, es chilena de origen (nació en Santiago en 1973), venezolana de adopción (se desplazó a Caracas con su familia al año siguiente de su nacimiento), vivió en Madrid durante dos cursos académicos (2001-2002 y 2003-2004) y entre 2007 y 2015. Reside desde entonces en Reading, Inglaterra. Guglielmetti es una artista tan inquieta como su biografía. Fundadora en Madrid, en noviembre de 2010, del colectivo Dibujo a Domicilio, tiene la virtud de contagiar su entusiasmo por el trabajo, por el dibujo y por la vida a quienes tienen la fortuna de contarse entre sus amigos.

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Habiéndose conocido en Venezuela y reencontrándose en España, Lovera y Guglielmetti colaboraron con anterioridad a Duendes caseros en el libro ilustrado  Sabia vida savia. Manual de irrealismo pragmático, que fue publicado en 2008 por la editorial madrileña Amargord[2]. En la actualidad está descatalogado –los fotolitos con los que se compuso fueron, además, destruidos accidentalmente–, aunque puede leerse en internet. La primera colaboración de Lovera y Guglielmetti es un álbum notable presentado, en su primera parte a modo de manual que “no tiene sentido / en el sentido estricto de la palabra / mas sí en el sentido relajado de la misma” (como reza su proemio, sin paginación) y, en la segunda, como un glosario “en desorden alfabético”. El texto es, en ambos casos, pródigo en los juegos verbales a los que es cara Lovera. Siendo magníficas las ilustraciones a doble página de Guglielmetti para la primera parte de la obra, presentan, como ocurre en la segunda, en la que se ilustran alusivamente las voces de este particular glosario, apropiaciones de un collage confeccionado por Lovera para la dedicatoria del volumen, Angela Acccorsi.  Atentando contra el orden alfabético, la ordenación de las entradas obedece al criterio de la ilustradora, guiada por afinidades descubiertas entre los elementos visuales. A título de ejemplo, citaré las definiciones de dos de estas voces. “Mono”, entrada con la que da inicio el glosario, presenta las siguientes dos acepciones: “1. Antropomorfo más cercano al árbol que al hombre. 2. Pariente lejano que se anda por las ramas más bajas de la genealogía”. Por su parte, las dos acepciones de la voz “Collar”, rezan así: “1. Palabras no dichas que, ensartadas en un hilo secreto, orbitan la garganta. 2. Enjambre de cuentas y de cuentos que zumban alrededor del cuello”.

Duendes caseros

Poco después de publicado Sabia vida savia. Manual de irrealismo pragmático, Lovera mostró a Guglielmetti un relato en prosa, el dedicado a un duende, el duende del pomo (el Pomo Perilla que ocupa las páginas 20 y 21 de la publicación Duendes caseros) y la ilustradora le dedicó un primer boceto en el que ya estaba presente un referente que constituye, acaso, la criatura más cautivadora del conjunto: un cachorro con un colmillo torcido.

doble-perro-webLovera se había inspirado para este primer relato en una narración anónima sufí sobre una criatura que habita en una cerradura. Sin embargo, como confiesa, el tono le resultó un tanto doctrinario y carente del humor que habita en buena parte de su obra poética, por lo que se decidió a establecer, con una dicción muy diferente, no una narración dilatadam sino una suerte de enciclopedia de duendes. Tiempo después, Lovera iría leyendo a Guglielmetti otros cuentos dedicados a sendas criaturas fantásticas y, así, se establecería un diálogo creativo que, en la escritura de Lovera conoció un cambio sustancial, el de la conversión de sus textos originales en prosa hasta otorgarles una versificación interna, ya consonante, ya asonante[3]. La finalización en 2014, de la escritura definitiva y de la integridad de los bocetos de las ilustraciones corrió en paralelo con una aventura de crowdfounding[4]. Finalmente, en marzo de 2016, Duendes caseros fue publicado por una editorial veterana y tan popular como Edaf, con una amplia distribución en Hispanoamérica[5].

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El primero de los duendes sobre los que se ocupan texto e imagen es el de la moradora del felpudo de la casa, Bienvenida. Un nombre apropiado para que comience el lector su aventura. Bienvenida no es únicamente el nombre de este personaje, pues este vocablo, en versión bilingüe español-inglés, está inscrito sobre el felpudo. Y es que el nombre completo del personaje es Bienvenida Güelcom, siendo su apellido una transcripción fonética de la voz homónima inglesa. En la ilustración de la página 13 el lector acompaña a una de las moradoras humanas de la casa, una “abuela sestentona” (como afirma la págna 14), mientras abre la puerta, dando la espalda al espectador, lo que redunda en la invitación a que el lector- espectador se adentre en este mundo de fantasía, de humor y de ternura. La Sra. Pesquiso es, además de la septuagenaria, la única persona en ser retratada en el conjunto del volumen, y lo hará en la página 19, en la ilustración dedicada monográficamente a la duende Bienvenida.

Una de las claves del texto es, como se afirmó, que se presenta en rimas internas, aunque asimismo contiene breves poesías en forma de canciones, invocaciones, etc. Unas rimas que Guglielmetti, con su particular verbo, caracteriza como “cosquillitas” en el oído del lector o del auditor, si es un niño quien lo escucha, y es que este libro es de los que se disfrutan leyéndolo en voz alta.

Tras un prefacio (pp. 11-15), el grueso del libro presenta una distribución homogénea (pp. 18-60): una página dedicada a la glosa literaria de un duende, hasta hacer un total de veintiuno, y su ilustración a página completa en la contigua. Duendes que habitan cada rincón de la casa de los Pesquiso, sita en el número 5 bis de la calle Hugo Doquier (p. 14) de una ciudad innombrada. El catálogo de los veintiún duendes es apócrifo, su autoría, como se afirma en la página 15, es responsabilidad de los Pesquiso, quienes se han brindado a compartir sus experiencias con estas criaturas, pues “poco se ha escrito sobre esta rara materia” (p. 15).

Los veintiún duendes que habitan el hogar de los Pesquiso moran, por orden de aparición, en el felpudo, el pomo de la puerta, un peldaño de la escalera de la vivienda –de la que no se ofrece nunca un plano general, pero que debe presentar al menos dos pisos–,una baldosa, el parqué, el techo de madera, una maceta, el dorso de las pinturas enmarcadas, los cojines del salón, las cortinas, bajo la cama, el mueble zapatero, el ropero, los cajones de armarios o de aparadores, los enchufes e interruptores, las lámparas, la tostadora, el horno, los palos de cepillos y escobas, la cisterna del váter, y, finalmente, en las tuberías[6].

Para sus ilustraciones, Guglielmetti ha recurrido, en la mayor parte de los casos, al grafito y la acuarela sobre papel de algodón de 35 x 26 cm, a excepción de dos originales apaisados y de mayor formato, asimismo realizados en grafito y acuarela, mas sobre papel con formato A3, que han sido publicados en las pp. 14-15 y 60-61.

07_maceta_web-okIconográfica y estilísticamente, Guglielmetti se ha servido de un catálogo de sus intereses, referentes e influencias. Se trata de un auténtico collage de alusiones que provocan el placer del reconocimiento –cuando se produce– en quien observa las imágenes. En ocasiones, sin embargo, ha recurrido a elementos del mobiliario de su entorno afectivo. Así, como confiesa, el modelo para la duende Maceta Lamata es una “cerámica mexicana que hospeda una hermosa planta con el exótico nombre de zamioculca que está en el salón de una gran amiga”[7]. Maceta Lamata se representa como una Pachamana (la diosa incaica de la tierra), y en su fisonomía, Guglielmetti ha recurrido al procedimiento del manierista Giuseppe Arcimboldo, sirviéndose de la representación de elementos de la realidad seleccionados por afinidad visual: su boca es una hoja y presenta dos flores por ojos y un chile por nariz.

Existen numerosas referencias a Hispanoamérica en las ilustraciones de Duendes caseros, si bien algunas muy crípticas, como la combinación imposible en el personaje de Gaveta de los Cajones (pp. 44-45) de Eva Perón y Pinochet (Guglielmetti nació en Santiago el año del Golpe de Estado). Estilísticamente, y como reconoce la propia artista, el modo en que las imágenes parecen comprimidas, llevadas a un primer plano frente a los usos tradicionales de la construcción perspectiva, es parejo al del muralismo de Diego Rivera, mientras que, por ejemplo, en la pila, que es el hogar de Grifo Tubero (pp. 58-59) aparece el peculiar sistema de representación en forma de damero de Joaquín Torres-García.

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Pienso en Daniela Guglielmetti, como en otros muchos magníficos creadores (visuales, literarios…) a los que me siento próximo cuando recuerdo estas letras de James Agee, que me deslumbraron, como tantos otros pasajes del libro que las contiene, Let Us Now Praise Famous Men (Boston, Houghton Milfflin, 1941): “Ninguna sociedad, por buena que fuese, podría madurar lo suficiente para mantener a un buen artista sin peligro mortal para dicho artista. Pero no hay que preocuparse: porque este mismo buen artista es casi la única clase de ser humano viviente que sabe cuidar de sí mismo”[8].

El humor y la fantasía desplegados tanto en los textos como en las imágenes de Duendes caseros aciertan a cumplir las expectativas que abren las palabras iniciales del volumen que rezan así: “En muchas casas hay duendes. Se diría que en casi todas. Quizá los haya en la tuya; no se trata de una broma. Donde más han sido vistos en donde habitan personas que hacen cosas divertidas, arriesgadas o algo locas: como hipnotizar gallinas, disfrazarse de florero, declarar guerras de almohadas o subirse a un cocotero” (p. 11). Leer en alta voz, e interpretar Duendes caseros, se antoja un gesto constructivo en estos tiempos calamitosos.

Notas

[1] LOVERA, María Gabriela: Desvelos. Madrid, Amargord, 2012, pp. 9 y 33, respectivamente.

[2] Puede ser consultado en línea en el siguiente enlace: https://issuu.com/dagugli/docs/saviavidasaviapdf.

[3] Como han recordado autora e ilustradora, esta decisión obedeció al entusiasmo que Gugliemetti contagió en Lovera sobre su experiencia con una niña, su sobrina, ante la escucha del libro, versificado,  How the Grinch Stole Christmas! (Nueva York, Random House, 1957), del Dr. Seuss.

[4] En el volumen, y concretamente, en sus páginas 66 y 67 se establece un agradecimiento a los contribuidores, identificados con sus nombres y apellidos.

[5] Con sedes en Madrid, México, D. F., Buenos Aires, San Juan de Puerto Rico y Santiago de Chile.

[6] Respectivamente se trata de los siguientes duendes (indiciándose entre paréntesis las páginas en las que se glosa de ellos y se ofrece su preceptiva ilustración):  Bienvenida Güelcom (18-19), Pomo Perilla (20-21), Escalón Peldañoso (22-23), Ana Baldosa de Barro (24-25), Madero Parqué (26-27), Viga Cuanlargo Techado (28-29),Maceta Lamata (30-31), Trascuadro Mecuelgo (32-33), Almohadena Cojinetes (34-35), Ventanuco del Cortinal (36-37), Mirabajo del Lecho (38-39), Horma Zapata(40-41), Armarito Ropero (42-43), Gaveta de los Cajones (44-45), Enchufe Alcorrientes (46-47), Luz Lamparajo (48-49), Tuestón Panificio (50-51), Hornillita Asador (52-53), Manguito de los Palotes (54-55), Pedonsio Alretrete (56-57) y Grifo Tubero (58-59).

[7] Comunicación con el autor mediante correo electrónico el 5 de septiembre del presente año.

[8] AGEE, James y EVANS, Walker: Elogiemos ahora a hombres famosos. Tr. de Pilar Giralt Gorina. Barcelona, Seix Barral, 1993, p. 304.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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