Javier Sáez Castán, autor-ilustrador, II

PORTADA Extraños-DEFINITIVA

Varias de las obras como autor-ilustrador de Javier Sáez Castán (Huesca, 1964), como afirmamos en la entrada dedicada a La merienda del señor Verde (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2007), presentan en el color uno de sus protagonistas. Esto mismo ocurre en sus dos últimos libros como ilustrador de textos de su propia autoría: Extraños (México, D. F. y Madrid, Sexto Piso, 2014) y El Armario Chino (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2016).

 

Extraños

Extraños (México, D. F. y Madrid, Sexto Piso, 2014) es una historia gráfica en un prólogo, tres capítulos y un epílogo que presenta un formato infrecuente (de 37 x 25 cm), para la que Sáez Castán desarrolló sus originales mediante plumilla sobre parpel (de formato A4). El protagonista de prólogo y epilogo es un Vincent Price que presenta su apariencia durante su período de mayor popularidad, en la década de sesenta cuando protagonizaba películas de terror, en particular, dirigidas por Roger Corman. El conjunto constituye una declaración de cinefilia, mas no únicamente por el recurso al personaje de Price, que viene a hacer del conjunto una suerte de “Vincent Price presenta…”, al modo que lo hicieran Alfred Hitchcock  en el programa televisivo Alfred Hitchcock Presents, o este extraordinario creador de la televisión española que ha sido Narciso Ibáñez Serrador en sus Historias para no dormir. Esta confesa cinefilia se halla, asimismo, en diversas viñetas en las que son reconocibles fotogramas de Laura (Otto Preminger, 1944) o de M (M, el vampiro de Düsseldorf, Fritz Lang, 1931), como ocurre en las páginas 5 y 16, respectivamente.

En cada una de las tres historias que centran el volumen, el autor se ocupa de sendas criaturas monstruosas, aunque de buen corazón. Como ocurriera en La merienda del señor Verde, la narración de Extraños –que no únicamente su presencia en la parte gráfica de la obra– tiene en el color uno de sus argumentos principales. El cambio de color confiere una transformación radical en el modo que el pueblo aprecia a esas mismas criaturas.

Interiores Extraños 14

Las tres historias extrañas ofrecen en sus argumentos ecos de producciones de serie B estadounidense. Y en su tratamiento gráfico, los tres relatos comparten su desarrollo en viñetas en blanco y negro, recibiendo únicamente color la extraña criatura que los protagoniza. La primera de las historias, “Tan grande … ¡tan rosa!”, se constituye en una suerte de variación de King Kong, incluyendo la precipitación de la criatura protagonista desde el Empire State, como ocurre en las adaptaciones cinematográficas primera (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) y última (Peter Jackson, 2005) del gigantesco simio. El color de la criatura extraña del relato es, como anuncia su mismo título, rosa. Como lo será todo aquello con lo que entre en contacto el jugo que aquélla vomita. Con total probabilidad, Sáez Castán logra visualizar de esta manera la tesis de aquellas producciones cinematográficas estadounidenses que se servían de entes misteriosos para atemorizar sobre la utopía igualitaria del régimen comunista. Se trata de un procedimiento metafórico que Sáez Castán desarrollaría dos años más tarde, como veremos, en El Armario Chino.

La segunda de estas historias, titulada “El horror de Loch Lambton” tiene como protagonista a una criatura similar al popular Nessy (o Monstruo del Lago Ness), si bien de color pardusco. Cuando, para salir de la rutina –el guión afirma sobre su vida que es “gris como el cielo de Edimburgo” (p. 20) –, decide teñirse en una peluquería, su nueva tonalidad, azulada, precipitará los acontecimientos hacia lo terrorífico.

Libro_MaquetaciÛn 1

Finalmente, “Luces de Sorax” se ocupa de un extraterrestre, verde, que se ha americanizado como Bud Chapman, protagonizando diversas películas con monstruoso, de la que se destaca La criatura del pantano, y que va  a ser el salvador del país frente al intento de invasión de su propia estirpe. En un giro irónico, común en su producción, Sáez Castán convierte la peripecia en una estrategia publicitaria, como si toda odisea contemporánea estuviera abocada a la más grosera mercantilización.

 

El Armario Chino

Armario chino

El Armario Chino (Caracas y Barcelona, Ekaré[1], 2016) parte de una noticia apócrifa, fechada en 1911, ofrecida por un tal Mons Snow en torno a un armario chino con el que entró en contacto en la Chinatown de San Francisco.  Un hombre sobre cuya identidad comienza ya el lector a sospechar, pues su nombre, Mons Snow, está compuesto por dos palabras que se constituyen en un reverso tanto horizontal como vertical la una de la otra. El nombre de la localidad que identifica el lugar de redacción del pasaje de Snow, Neuquén, siendo el nombre de una provincia de la Patagonia argentina, es, asimismo, un palíndromo. En el reverso, en el carácter reversible de las apariencias, se halla uno de los protagonistas de este libro sobresaliente.

javier-saez-castan-ekare-el-armario-chino-1

La integridad del libro es reversible. Cada página está dividida en dos mitades lo que permite la lectura en el registro inferior de dos libros diferentes. Para su realización, Sáez Castán realizó sus originales mediante pincel y tinta sobre papel (de formato, nuevamente, A4), que con posterioridad fueron tratados de modo digital por Aitana Carrasco para proceder a una presentación panorámica. Una lectura de El Armario Chino nos conduce a ver una historia que se desarrolla en unos escenarios azules, destacándose en el intermedio la presencia del armario, rojo. Al invertir el libro, se procede a la lectura de otra historia en la que los escenarios son rojos y el armario, azul. Asimismo, cada página comparte escrupulosamente una planificación serial de tres escenarios (de izquierda a derecha: ante una chimenea en un salón, el dormitorio de un niño y un cuarto de baño), cuyo encuadre nunca cambia, como si el lector asistiera a una proyección de pantalla dividida (split screen) o a un circuito cerrado de vigilancia. Extremo que guarda relación con la interpretación ideológica que puede extraerse de su lectura. En primer lugar, por la elección de los dos colores más frecuentes en la representación del conservadurismo (azul) y el progresismo (rojo), y por el hecho de que la obsesión de los padres es la de mantener la monocromía que el armario, precisamente, rompe. Y lo hace, tanto visiblemente –por su color, azul en la narración roja y viceversa–, como por el efecto que causa en el niño que penetra en su interior: el de contaminarse de su tonalidad, una aberración que un buen baño preparado por los padres repara, necesariamente.javier-saez-castan-ekare-el-armario-chino-3

Una única diferencia presentan las dos historias, además de su contrastante cromatismo. En la última viñeta de cada historia, y en ambos casos, se ofrece la representación de una mariposa revoloteando, mas su ubicación difiere. Las mariposas constituyen el símbolo más preclaro de la transformación[2], y por ello su presencia en  el desenlace de esta historia, dotada de un final abierto, resulta consecuente.

Notas

[1] Ekaré, con nada menos que seis títulos, es la editorial campeona en la difusión de Sáez Castán como autor-ilustrador. A El Armario Chino, y a La merienda del señor Verde  (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2007), de la que nos ocupamos en una entrada anterior, se suman cuatro títulos dedicados al público infantil: Los tres erizos y su trilogía El Pequeño ReyLos tres erizos (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2003), subtitulado “Pantomima en dos actos con colofón”, constituye una maravillosa obra de ilustración clásica en el que el curso natural de las cosas favorece a los personajes titulares. Por su parte, la trilogía El Pequeño Rey comparte en lo exterior su formato, y en sus páginas interiores el hecho de que las ilustraciones se ofrecen en tondos sobre un fondo blanco y con los textos a modo de pie de las imágenes. Está integrada por los títulos: El Pequeño Rey. General de Infantería (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2009), El Pequeño Rey. Director de orquesta (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2010) y El Pequeño Rey. Maestro repostero (Caracas y Barcelona, Ekaré, 2013).

[2] El Señor Verde, al aparecer en escena, lo hace rodeado de orugas. Una representación consecuente, por cuanto su revelación va a transformarlo todo. El propio autor abunda en ello en una última página, bajo el epígrafe “Lo sé todo: el imaginario de los lectores que siempre quieren saber más”. dedicada a glosar algunos de los elementos de su iconografía. Su entrada “oruga” concluye así: “En el curso de su corta vida, [las orugas] efectuarán una serie de prodigiosas transformaciones que las llevarán a adoptar las extrañas formas de crisálida y mariposa. En su apoteosis final, adoptan la no menos sorprendente forma de una corbata de seda”. SÁEZ CASTÁN, Javier: La merienda del señor Verde. Caracas y Barcelona, Ekaré, 2007. Texto sin paginación.

Anuncios

Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: