Hiroshi Sugimoto. Black Box

135_Alaskan Wolves, 1994

Hiroshi Sugimoto: Alaskan Wolves (Lobos de Alaska. 1994, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 221 cm)                   © Hiroshi Sugimoto

Hiroshi Sugimoto. Black Box. Madrid, Fundación MAPFRE, del 23 de junio al 24 de septiembre de 2016. Comisario: Philip Larratt-Smith.

La exposición retrospectiva Black Box ofrece algunas de las fotografías que conforman cinco de las series del fotógrafo Hiroshi Sugimoto (Tokio, 1948), mediando entre ellas un arco temporal de casi cuatro décadas, el comprendido entre 1976 y 2014. Las series seleccionadas  para esta muestra de Sugimoto, quien se estableció en California en 1970, para hacerlo cuarto años después en Nueva York, ciudad con la que posteriormente compartía residencia con su ciudad natal, se sostienen en dos puntales estéticos fundamentales: una ensoñación de carácter luctuoso ante el calamitoso orden ambiental de nuestros tiempos y la demolición de la pretensión de la objetividad de la práctica fotográfica.

Fotografía y simulacro en la obra de Sugimoto

La opción por el blanco y negro constituye una de las estrategias estéticas que ha permitido a Hiroshi Sugimoto concentrarse en desvelar el contenido de simulacro de la representación fotográfica. “Sin color se puede engañar a la gente”[1], ha afirmado, identificando, de este modo, la vocación desestabilizadora de su práctica fotográfica. Su fotografía de recreaciones (los dioramas o los muñecos de cera), en virtud de su empleo ecuménico y exclusivo del blanco y negro, de unas estudiadas condiciones de iluminación o de los tiempos de exposición a la cámara, contribuyen a desestabilizar la conciencia de espectador de hallarse ante ficciones, excitando las dudas sobre la pretendida neutralidad de la actividad fotográfica.

160_Birds of South Georgia, 2012

Hiroshi Sugimoto: Birds of South Georgia (Aves de Georgia del Sur. 2012, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 185,5 cm) © Hiroshi Sugimoto

En 1976, Sugimoto comenzó una serie, que no cerraría de desarrollar sino hasta 2012,  consistente en la captura de dioramas presentes en museos de Ciencias Naturales. Frente a, por ejemplo, los dioramas producidos ex profeso por Joan Fontcuberta para su vitriólico acercamiento a la Zoología en su serie Fauna (concluida en 1988), Sugimoto no establece ninguna intervención en los dioramas que fotografía. No obstante, sus decisiones técnicas se hayan conducidas por el logro de la mayor confusión entre estos paisajes ficticios y el género de la fotografía paisajísitca. En este sentido, la muestra ofrece siete obras de la serie: tres ornitológicas (aves alpinas, pingüinos y cóndores) y tres dedicadas a mamíferos (uatipís, colobos y lobos), junto a una séptima, que constituye una escena cruenta que concita a animales de diferentes órdenes: Hyena-Jackal-Vulture (Hiena-chacal-buitre, 1976, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 149 cm), la fotografía más antigua del conjunto de las representadas en la muestra, siendo una de las primeras de la serie.

830_Catherine of Aragon, 1999

Hiroshi Sugimoto: Catherine of Aragon (Catalina de Aragón. 1999, impresión a la gelatina de plata, 93,7 x 74,9 cm) © Hiroshi Sugimoto

En este mismo sentido resulta elocuente su serie Portraits (Retratos), abierta en 1994 y cerrada en 1999, en la que ofrece imágenes fotográficas en blanco y negro al modo de retratos individualizados sobre un fondo neutro, consistente en un telón negro. No obstante, las efigies de Sugimoto lo son, no de personas de carne y hueso, sino de figuras de cera, procedentes mayoritariamente del londinense Museo Madame Tussauds. Del conjunto de esta serie, destaca el políptico constituido por siete obras de idénticas dimensiones (93,7 x 74,9 cm c/u) que retratan individualmente tanto al Rey Enrique VIII de Inglaterra (1491-1547) como a sus seis esposas, cuyas identidades y la cronología de sus matrimonios con el monarca, fueron: Catalina de Aragón (1509-1533) , Ana Bolena (1533-1536), Jane Seymour (1536-1537), Ana de Cleves (1540), Catalina Howard (1540-1541) y Catalina Parr (1543-1547). Esta suerte de subserie resulta más llamativa que los retratos de los mandatarios del siglo XX (y quienes dieron lugar a tiempos convulsos en sus regiones de influencia: Lenin y Hirohito[2]) por cuanto Enrique VIII y sus esposas vivieron –y de ello da vívidamente cuenta el detallismo de su indumentaria y atrezo– en tiempos muy anteriores a la invención de la fotografía, lo que logra crear la ilusión de un imposible histórico.

En cierto modo, resultaría adecuado interpretar estas imágenes como una continuación de la tradición abierta,  aunque Sugimoto lo logre con un contenido programático y extraordinariamente más definido que en sus precursores, por, entre otros, Wiliam Henry Fox Talbot, en su creación de confusiones entre personas y obras de arte que los representan. Cuando Talbot descubrió el revelado fotográfico de la “imagen latente”, en concreto, en yoduro de plata y mediante el ácido gálico, logró como una consecuencia fundamental que el tiempo de exposición de la imagen se redujera de los diez a treinta minutos que precisaba originalmente, a apenas unos segundos. La fotografía pasaba a ser, ya definitivamente, un modo de detener lo fugaz. Y así ocurre, por ejemplo, en la luz del sol que penetra por una ventana iluminando una parte, que no la integridad, de la escultura de terracota, que representa a Diógenes, y que se encuentra en uno de los nichos del Gran Vestíbulo de la Abadía de Lacock en una fotografía que está fechada el 29 de septiembre de 1840: Statue of Diogenes (Estatua de Diógenes. 1840, copia sobre papel a la sal a partir de un negativo de calotipo, 18,5 x 11.3 cm). El calotipo resultante ofrece una inquietante proximidad entre lo humano y su representación, en una fantasmagoría que Poe, por ejemplo, desarrollaría apenas dos años más tarde de manera luctuosa en su relato The Oval Portrait (El retrato oval, 1842).

La corrección de la Naturaleza

Las fotografías de la serie Dioramas abundan en la ilusión de acceder a una naturaleza prístina, ausente de las laceraciones que ha inflingido sobre ella la ambición humana. Lo cual resulta revelador de una sensibilidad –un auténtico Zeitgeist contemporáneo (y al que hemos dedicado sendas reflexiones en torno a la obra de Javier Vallhonrat y de Fernando Maselli)– que anhela la reparación o la trascendencia. Y, del mismo, modo, la inconmensurabilidad del mar en un espacio sublimado y sin rastro alguno de presencia humana en sus aguas ni en el horizonte es el que logra Sugimoto en las marinas de su serie Seascapes (Paisajes marinos), comenzada en 1980, y aún abierta, cuyos miembros capta con un tiempo de exposición breve (inferior a la quinceava parte de un segundo), permitiéndole la captura de olas nítidas frente a una ambigüedad, por no decir irrealidad, lumínica, lograda por la elección del momento de la toma: cuando el sol está próximo a ponerse definitivamente.

350_Aegean Sea, Pilion, 1990

Hiroshi Sugimoto: Aegean Sea, Pilion (Mar Egeo, Pelión. 1990, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 149 cm) © Hiroshi Sugimoto

En todos los casos las fotografías presentan la línea de horizonte en el término central de la composición, y lo hacen de forma rigurosamente paralela a las horizontales que marcan tanto el soporte como el marco. De las diez marinas que presenta la muestra, todas ellas con un formato idéntico de 119,5 x 149 cm, las más arrebatadoras son aquellas que logran una gradación tonal minuciosa y sin ningún aditamento ulterior, lo que no ocurre por ejemplo en Bay of Sagami, Atami (Golfo de Sagami, Atami, 1997, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 149 cm), cuya incidencia diagonal de la luz confiere un cierto regusto kitsch.

Investigaciones fotográficas

Dos de las cinco series presentadas en la muestra comparten, pese a sus diferencias cronológicas y técnicas, el hecho de constituirse en investigaciones sobre los mismos procesos fotográficos o de formas muy antiguas de la actividad fotográfica.

212_U.A.Play House, New York, 1978

Hiroshi Sugimoto: U.A. Play House, New York (U.A. Play House, Nueva York. 1978, impresión a la gelatina de plata, 119,5 x 149 cm) © Hiroshi Sugimoto

Una de estas dos series, Theaters (Cines), comenzada en 1976 y aún abierta, consiste en la exposición a una luz concretada en un entorno oscuro con un tiempo de exposición extraordinariamente dilatado: la pantalla de un cine, en una sala a oscuras, y durante la duración de principio a fin de la proyección de una película. Películas cuya elección no está motivada por afinidades estéticas o de pensamiento, sino por su disponibilidad, por el hecho de que el largometraje esté proyectándose en las salas de cine que le interesan particularmente en el momento en que ha viajado a las localidades en las que se encuentran. Sugimoto hizo su primera prueba en un cine del East Village en 1976, después de haber comenzado, aquel mismo año su serie de Dioramas en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Con posterioridad, ha recreado esta experimentación en diversos cines y autocines norteamericanos, mayoritariamente, estadounidenses. La exposición ofrece un total de seis salas de cine y de tres autocines. El resultado, en todos los casos, resulta idéntico: la pantalla se muestra enteramente blanca, e iluminando con su reverberación cuanto permanece en su entorno.

19.327

Hiroshi Sugimoto: Lightning Fields 327 (Campos de relámpagos, 327. 2014, impresión a la gelatina de plata, 149 x 119,4 cm) © Hiroshi Sugimoto

Finalmente, de la serie Lightning Fields (Campos de relámpagos), comenzada en 2006, y aún abierta, se exhiben cuatro obras: las numeradas con las cifras 176 y 182 (en ambos casos, de 2009), así como con las de 248 y 327 (realizadas en 2014)[3]. La serie constituye la primera de las acometidas por Sugimoto en la que prescinde de una cámara fotográfica para, en su lugar, recurrir a la práctica del negativo, sobre el que captura impresiones eléctricas.

Notas

[1] “Una conversación entre Hiroshi Sugimoto y Philip Larratt-Smith”, en Hiroshi Sugimoto, Madrid, Fundación MAPFRE, 2016, pp. 131-177. La cita procede de la p. 136. En la presente entrada el nombre del fotógrafo se ha transcrito siguiendo el modo en que lo ha hecho la institución, con el nombre propio seguido del apellido, aunque en puridad, en la lengua japonesa, como la de otras culturas de la órbita cultural china, el orden es precisamente el inverso. El nombre original del fotógrafo es 杉本博司, Sugimoto Hiroshi.

[2] Un retrato muy alejado del perfil bajo que en la sensibilidad popular ha permeado en torno a la responsabilidad en las atrocidades del imperialismo japonés se encuentra en BEHR, Edward: Hirohito. El emperador desconocido. Tr. de Julio Sierra. Barcelona, Emecé, 1993. Elocuentemente, Behr abre de este modo su ensayo: “Los avatares de Hirohito resultan casi increíbles, de ser uno de los «tres hombres más odiados del mundo», junto con Hitler y Mussolini, según la propaganda bélica aliada, se convirtió en un monarca constitucional respetado por todo el mundo, cuyo pasado, tanto el de la guerra como el anterior a ella, fue olvidado y verdaderamente perdonado”. Ibíd., p. 9. Sugimoto ha titulado a este retrato, Emperor Hirohito (Emperador Hirohito, 1999, impresión a la gelatina de plata, 93,7 x 74,9 cm).

[3] El catálogo de la muestra reproduce las numeradas con las cifras 119, 138, 227, 239 (2009), 258 (2014), realizadas en 2009 salvo la última, que lo fue en 2014, en las pp. 116, 124, 118, 122 y 128 , respectivamente.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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