Yukio Mishima. Sus libros en España, V. Los sables

Los sablesLa presente entrada continúa con el análisis de la bibliografía de Mishima en España que iniciamos con la triple entrega dedicada al estudio de la situación hasta 2009, fecha de la publicación de nuestro ensayo “Situación de Yukio Mishima en las letras de España”. En esta entrada nos dedicamos exclusivamente al comentario de un título mishimiano:  Los sablesEl contenido de esta entrega apareció originalmente en la publicación académica Revista Iberoamericana de Estudios de Asia Oriental (REDIAO), nº 5, 2012, pp. 205-214 [DOI 10.3994/RIEAO.2012.05.011. ISSN: 1888-6566].

 

Los sables 

Con la publicación de una antología de siete relatos bajo el título genérico de Los sables (Madrid, Alianza, 2011, 348 pp.),  prosigue la aparición en el mercado editorial español de obras literarias de Mishima Yukio    三島由紀夫, inéditas aún en nuestra lengua. Como en el caso de Los años verdes (Ao no jidai 青の時代, 1950) y Confesiones de una máscara (Kamen no kokuhaku仮面の告白, 1949), publicadas en 2009 y 2010, respectivamente, es su corresponsable Carlos Rubio, junto a una traductora nativa, en este caso Akiko Imoto[1], siendo su primer logro el de constituirse en traducciones directas desde el original japonés.

Los sables es el título elegido para nombrar esta recopilación de siete relatos de desigual extensión. Una antología que presenta exactamente los mismos cuentos que la compilación publicada en 1989 por Kodansha International (講談社インターナショナル; Tokio, Nueva York y Londres), titulada Acts of Worship (con selección y traducción del británico John Bester). La selección original de Bester, que cubre un amplio abanico temporal, acierta a mostrar con nitidez la transformación obrada en la compleja personalidad y en la estética de Mishima. Una transformación que puede cifrarse, grosso modo, en el tránsito desde una pasiva admiración de cuerpos más vigorosos por un joven embargado por los complejos, hasta la definición de un ideal heroico, no obstante inadmisible –de acuerdo con la interpretación de Mishima–, en un mundo marcado por la corrupción. Una incompatibilidad que Mishima escenificó el 25 de noviembre de 1970 cometiendo seppuku.

Cronológicamente, los dos primeros relatos, Tabaco (Tabako 煙草), publicado en el número de junio de 1946 de Ningen (人間) y El martirio (Junkyô 殉教), publicado en Tanchô 丹頂en abril de 1948, anuncian ya la pulsión homoerótica y de muerte que Mishima lograría, abisalmente escasos años después, en Confesiones de una máscara. Tabaco nos presenta a un narrador que confiesa su turbación cuando se siente atraído por un joven que le introduce en el consumo de cigarrillos y ante quien, y ante los amigos del mismo, se siente devastadoramente insignificante, hasta el extremo de no lamentar el fuego que podría incluso amenazar la propia vecindad de la casa en la que vive. El resentimiento del muchacho es aquí exclusivamente pasivo, frente al carácter que este tormento adopta en una de las más célebres novelas de Mishima, en la que la escisión de su protagonista, Mizoguchi, un joven tartamudo y solitario, le conducirá a quemar el Kinkakuji 金閣寺 (El templo del Pabellón de Oro), en la novela homónima (publicada en 1956), uno de los hitos estéticos del período Kamukura, cuya construcción, finalizada en 1398, fuera ordenada por Ashikaga Yoshimitsu. La obra que en nuestros días los visitantes del templo pueden admirar desde el exterior consiste en una réplica concluida en 1964, después de que un incendio provocado en 1950 (la obra de Mishima es un alarde de interpretación estética, no una documentada crónica) devastara la integridad de su fábrica.

El martirio constituye una nueva iniciación con visos desesperados. El acceso de un muchacho solitario a un mundo gregario resulta desajustado y la reparación consiste en una condena ejecutada como en un sueño pegajoso. Ambos relatos, y en particular el segundo, presentan ya la temática predilecta del joven Mishima: la imposibilidad de conciliar la juventud y la belleza con un orden perdurable, procediendo a la elaboración de fantasías masoquistas que esconden una profunda escisión individualista.

Los sables (Ken剣, aparecido por vez primera en el número de octubre de 1964 de la publicación literaria periódica Shinchô新潮) retrata la virtud heroica y estoica de un adolescente, Kokubu Jirô國分次郎, quien dedica su vida a su forja a través del kendô (disciplina que practicaría el propio Mishima) y cuya honestidad se afirma incompatible con la impura sociedad en la que vive (a través de su muerte, cuya autoría no desvela el narrador)[2]. En el apellido del protagonista se encuentra un argumento para la admonición: una porción (bun分) del país (koku 国, 國 en la forma antigua que emplea Mishima), aún virtuosa, tiene la batalla perdida en el imperio de la corrupción.

Arreboles sobre el mar (Umi to yûyake 海と夕焼, publicado en el número de enero de 1955 de Gunzô 群像) constituye la única narración del conjunto ambientada en el pasado, en el noveno año de la era Bunei文永 (es decir, en el año 1272 d. C.). Se trata de un relato «de peripecias casi bizantinas» (como acierta Rubio a afirmar en el prólogo del volumen), una fantasía en la que Arni –un muchacho francés que sueña con las Cruzadas y que, tras unas accidentadas vicisitudes que le conducen a la esclavitud, pierde la fe– muestra agradecimiento a quien debe su liberación: el monje Daigaku, con quien se establece en Japón (en la fundación del primero de los templos zen, el Kenchôji 建長寺de Kamakura), y termina abrazando el desapego del zen, en comunión del mar al atardecer (que da título al relato, literalmente, «el mar y el ocaso»), sin acertar a comunicar a sus semejantes su periplo, su conversión y su nostalgia. No en vano el destinatario de las confesiones del protagonista, después de haber intentado en vano ser creído por los lugareños, es un niño sordomudo (por lo que resulta irrelevante que el idioma de la confesión no sea el japonés, sino su lengua materna, el francés) y quien, para abundar en la soledad del monje, es sorprendido mientras duerme cuando finaliza su narración, que ha emitido en un estado de arrobo.

Pan de pasas (Budôpan葡萄パン, publicado en el número de enero de 1964 de Sekai 世界) constituye un testimonio de la temporal proximidad de Mishima con los jóvenes urbanitas japoneses más occidentalizados, una marcada influencia adquirida a través del cine, sensible en la indumentaria, en los gustos musicales y en los patrones de conducta, y que se exhibe incluso en los nombres anglosajones adoptados por los mismos como seudónimo. Se trata de un retrato que no edulcora el patetismo de una juventud decadente, perdida y escapista a través del hastío de un joven que fracasó incluso en un intento de suicidio, lector de uno de los hitos del decadentismo, Les chants de Maldoror de Lautréamont, del que cita diversos pasajes a lo largo del relato.

Las fuentes dentro de la lluvia (Ame no naka no funsui雨のなかの噴水, publicado en Shinchi, en agosto de 1964) es la historia de un muchacho que ha elaborado una trama para poder saborear el poder de tomar una decisión unilateral que devaste a una joven a quien previamente ha seducido, precisamente para ejecutar su plan. Sin embargo, un giro imprevisto desbarata sus planes sumiendo al lector en un interrogante incómodo, por lo irresoluble, en torno a si su sed de poder ha podido ser tan cegadora como para conducirle a perder la capacidad de interpretar sólidamente la realidad. Como el relato anterior, aun desprendido del valor documental de la ambientación de aquel, Las fuentes dentro de la lluvia presenta a sus protagonistas nítidamente en conflicto con su espacio existencial. Y es precisamente esta dislocación la que caracteriza a los innúmeros personajes inolvidables salidos de la pluma de Mishima. Una ruptura manifestada de muy distintas maneras y que será a la postre redimida en los héroes de algunas de las más importantes obras escritas en su última década de vida, en una reparación simbólica sostenida en el abrazo nostálgico de una idealizada dignidad definitivamente irrecuperable.

Finalmente, Peregrinos en Kumano (Mikumano môde三熊野詣, publicado en el número de agosto de 1965 de Shinchô) consiste en la condena a un erudito cuya vulgaridad le conduce a impostar una historia de amor que le canonice como creador poético, para lo que precisa de una sumisa seguidora que haya demostrado una rendida admiración que se sabe condenada a la ausencia de cambios. Una dependencia que el descubrimiento del engaño (que solo conocerá el lector, no el erudito) rubrica con una inquietante profundidad. Como en los dos volúmenes finales de su tetralogía, El templo del Alba (Akatsuki no tera 曉の寺) y La corrupción del ángel (Tennin gosui天人五衰), publicados respectivamente en 1970 y 1971 (el segundo de ellos de manera póstuma), Mishima demuestra, a través de la glosa de los logros académicos de su protagonista, una proverbial erudición sobre la literatura clásica japonesa. No obstante, en el retrato que dibuja de su personaje, Mishima lamenta que tamaña ciencia esté exclusivamente al servicio de un ejercicio egotista. En este sentido, Mishima haría de sus conocimientos literarios e históricos del pasado japonés el puntal de una estética nacionalista que tuvo en la nostalgia de la perdida dignidad imperial su herida más profunda. Un trauma sobre el que se ocuparía en numerosos materiales publicados y que demostraría, asimismo, mediante la formación en 1968 de un ejército paramilitar y desarmado, llamado Tate no kai 楯の会 (La Sociedad del Escudo), cuatro de cuyos miembros le asistirían (y uno de ellos le acompañaría) en su suicidio ritual.

Esta es, en definitiva, la segunda antología de relatos de Mishima aparecida en lengua española, tras la ya muy remota publicación en 1969 de Muerte en el estío y otros cuentos (tr. de Magdalena Ruiz Guiñazu, Caracas: Monte Ávila), posteriormente reeditada en España bajo el título de La perla (Madrid: Siruela, 1987). Pero la colección que nos ocupa ha sido la primera en ser publicada en traducción directa, si bien su modelo ha sido, como aquella, una antología anglosajona.[3] Aunque de desigual relevancia y fortuna de los logros cosechados por Mishima en los distintos relatos que forman la compilación (entre los que destacan poderosamente los dos cronológicamente más antiguos y los dos más extensos), el conjunto ofrece una introducción a la complejísima personalidad de uno de los más dotados escritores de la modernidad y, tal vez, se constituya en la invitación a su lector para penetrar en un mundo literario cuya fortuna en lengua española ha aumentado considerablemente durante los últimos años gracias a iniciativas editoriales de traducción directa como la presente.

Notas

[1] Citamos de acuerdo a la transcripción de su nombre en la publicación, en la que se invierte el orden japonés de apellido sucedido de nombre para adecuarlo al modo occidental, asimismo se omite (como en el resto de estos libros cotraducidos por Rubio), en su caso, la indicación de mayor longitud de las vocales. La cotraductora de Los años verdes y de Confesiones de una máscara fue, siguiendo asimismo la transcripción occidentalizada que recogen estos volúmenes, Rumi Sato. Confesiones de una máscara no era una obra inédita en lengua española (que ha conocido múltiples reediciones desde su publicación original en 1979), pero sí se trata de una traducción por vez primera directa, frente al carácter indirecto (deudor de la labor de Meredith Weatherby en Confessions of a Mask, Nueva York: New Directions, 1958) de la versión de Andrés Bosch.

[2] El final resulta sobrecogedoramente ambiguo. 一時間ほど探した末、壬生を含む一隊が、裏山の頂きの林の中に次郎の姿を発見した。 懐中電灯のあかりに感じて、黒胴の照りが浮び、ニ葉竜胆の紋の金がほのめいた。 次郎は稽古着の腕に竹刀をへ、仰向きに倒れて死んでいた。En traducción de Imoto y Rubio, «Al cabo de aproximadamente una hora de búsqueda, uno de los grupos  (precisamente en el que estaba Mibu) halló el cuerpo de Jiro en la arboleda situada en la cima del monte detrás del templo. A la luz de la linterna pudieron ver el peto de negro brillante sobre el cual se destacaba el blasón con sus hojas doradas de genciana. Con el sable en los brazos, cubiertos por la chaqueta acolchada, y boca arriba, Jiro yacía muerto» (p. 206). Funabashi Kazurô 舟橋和郎, guionista de la versión cinematográfica del relato, dirigida admirablemente por Misumi Kenji  三隅研次 (Ken 剣, 1964), es inequívoco al considerar la muerte como un suicidio ante el fracaso del protagonista en dirigir en la corrección a su equipo. Sin embargo, el lector del relato (si lo ha sido previamente, por ejemplo, de la novela publicada el año anterior, Gogo no eikô午後の曳航, literalmente, «la gloria de la tarde» pero traducido a las lenguas occidentales como El marino que perdió la gracia del mar) puede dirigir sus sospechas hacia la figura de Mibu 壬生, quien adora sin remisión a Kokubu y de quien puede llegar a sentirse traicionado hasta extremos insondables por no haber sido disciplinado como cree merecer. El narrador ha insistido en que el mayor estímulo para su tambaleante autoestima ha sido la de aguantar estoicamente una disciplina anterior infligida por el propio Kokubu.

[3] Muerte en el estío y otros cuentos precedió a la traducción a la lengua española del volumen titulado Death in Midsummer and Other Stories. El volumen recoge diez títulos de Mishima (comprendiendo nueve relatos y una obra , la titulada Dôjôji 道成寺). La edición española de 1987 incorpora la traducción de un nuevo relato, Senbei de un millón de yens (Hyakuen senbei百万円煎餅), a cargo de Antonio Cabezas.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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