Yukio Mishima. Sus libros en España, II

blog MISHIMA REDIAO 2009 en 3Segunda de las tres entradas en las que se reproduce nuestro ensayo, “Situación de Yukio Mishima en las letras de España”, aparecido en la publicación académica Revista Iberoamericana de Estudios de Asia Oriental (REDIAO), nº 2, 2009, pp. 9-39 [DOI 10.3994/ RIEAO.2009.02.009. ISSN: 1888-6566].

El contenido de la presente entrada está precedido por  Yukio Mishima. Sus libros en España, I y continúa en Yukio Mishima. Sus libros en España, III.

 

Situación de Yukio Mishima en las letras de España (II)

  1. Las traducciones de ensayos dedicados a Mishima publicadas en España

 Cuatro han sido, hasta la fecha, los ensayos dedicados a la vida y obra de Mishima publicados en España. Sensiblemente, todos ellos son obra de autores occidentales. Y todos ellos pueden clasificarse en una de estas dos categorías. En primer lugar, las biografías. Existen traducciones de las dos biografías anglosajonas de Mishima: la de John Nathan, Mishima (tr. De Soledad Silió. Barcelona, Seix Barral, 1985)[1] y la de Henry Scott-Stokes, Vida y muerte de Yukio Mishima (tr. de Carmen Aguilar. Barcelona, Muchnik, 1985)[2], ambas publicadas originalmente en Estados Unidos en 1974.

Un segundo apartado, se halla constituido por las obras consagradas a la reflexión sobre Mishima por narradores, y en él pueden agruparse las traducciones al español de los escritos de Henry Miller (de 1971; Reflexiones sobre la muerte de Mishima, en Reflexiones sobre la muerte de Mishima y el caso Maurizius. Tr. de Mario Muchnik. Madrid, Del taller de Mario Muchnik, 1999, pp. 9-53 )[3] y de Marguerite Yourcenar (de 1981; Mishima o la visión del vacío. Tr. de Enrique Sordo. Barcelona, Seix Barral, 1985)[4].

Un análisis como el presente no puede discutir con detenimiento las interpretaciones de cada uno de estos autores. Sin embargo, se intentará ofrecer una noticia más que meramente informativa, y siempre como una invitación a la lectura, de estos materiales.

Cronológicamente, es la obra de Miller, en realidad un breve opúsculo, la primera en aparecer en lengua inglesa (1972) y la última de las obras dedicadas a Mishima traducidas en España (1999). Escrita en 1971, aún bajo el shock al que reconoce estar postergado tras la noticia del final de Mishima, Miller establece un alegato en favor del autor[5] y en contra del militarismo, pero más como una condena contra la política exterior de su país, entonces inmerso en la guerra de Vietnam, que como una reacción antimishimiana. Miller, sin calificarlo expresamente, parece considerar mesiánico el gesto de Mishima e insiste en el carácter simbólico y en absoluto fáctico de la revuelta de Mishima. Y, así, considera el ejército personal de Mishima como un “simulacro”, con el que no abrigaba sino “despertar a sus compatriotas a los peligros en acecho”[6].

La primera biografía occidental de Mishima fue concluida por John Nathan a mediados de enero de 1974. Su redacción completa es posterior a la muerte de Mishima y simultánea de la de Scott-Stokes. Siendo aún muy joven (con veinticuatros años), Nathan había publicado la traducción de El marino que perdió la gracia del mar. Poco después entabla amistad con Mishima en Tokio, con quien afirma haberse visto con frecuencia hasta finales de 1965[7]. Sus diferencias entonces parecen irreconciliables y nunca se vuelven a encontrar[8]. Para la sorpresa de Nathan, la viuda de Mishima, Yôko, le auxilia con sus recuerdos y le facilita la realización de entrevistas con diferentes allegados a su difunto esposo. Nathan ha sido el primer autor occidental que ha relativizado la ascendencia samurai de Mishima. Su recuperación de algunos materiales redactados por el autor con precocidad (uno de los hitos de su contribución biográfica) permiten sostener a Nathan la afirmación de la homosexualidad del escritor, sobre lo que vuelve con insistencia a lo largo del volumen, haciéndose eco de rumores y sin identificar nunca a sus fuentes. La obra de Nathan habrá de resultar harto influyente en Occidente por su conclusión que, considerada de modo extremo, vendría a asumir que Mishima impostó políticamente una pulsión morbosa por la muerte presente desde su infancia.

El periodista inglés Scott-Stokes, corresponsal del diario The Times en Tokio, trató a Mishima en los años finales de su vida. Su biografía complementa, en este sentido a la de Nathan, ocupándose dilatadamente de la formación del Tatenokai, sobre el que ofrece interesantes noticias. El autor se extiende en sus consideraciones sobre el creciente aislamiento de Mishima en sus últimos años de vida y persigue la identificación de su muerte como una suerte de hiperbólico y mediatizado doble suicidio (shinju) junto a su supuesto amante Morita.

Finalmente, el libro de Yourcenar se dirige, partiendo de las biografías ya señaladas, al desciframiento de la poética mishimiana de la muerte. Sus juicios resultan particularmente atinados en lo referente a la irregular calidad literaria de la tetralogía, en concreto en lo referente a las disquisiciones del pensamiento oriental (omnipresentes en los volúmenes tercero y cuatro) que en realidad pueden llegar a fatigar al lector si no consigue ser enteramente persuadido por ellas (consideraciones presentes ya en la biografía de Scout-Stokes). El juicio volitivo de Yourcenar desbarata el anhelo transformador de Mishima, cuestión que ha ocupado a diferentes autores para quienes la obra toda y la persona de Mishima se reducen al nihilismo[9]. Y, así, Yourcenar acude al título mismo de la tetralogía para concluir que, pese a las peripecias de los personajes de cuatro generaciones que se desarrollan en unas dos mil páginas, conducen a la nada y al vacío, como ese Mar de la Fertilidad, o Mare Fecundiatis de la Selenología, región lunar, mar sin agua y sin nada. Yourcenar es clara. Ya en su título identifica la de Mishima como “la visión del vacío”. Esta interpretación se arriesga a reducir la existencia toda del Mishima rebelde como un mero exhibicionismo aparatoso y esteticista e impostado. La bajada sorpresiva del telón que ciega una tramoya. El gesto de Mishima puede no gustar, pero no puede despacharse como quizá se haya hecho en Occidente a menudo como una excentricidad, o una renuncia, y aún menos como una huida ante la frustración de no poder seguir escribiendo[10]. El gesto de Mishima, guste o no, es un abrazo. Y cargado de la poesía, insoportablemente consecuente, sobre la que construyó su obra y su personalidad[11].

 Notas

[1] Es traducción del original, Mishima. A Biography. Boston y Toronto, Little, Brown and Company, 1974.

[2] Traducción de Mishima. A Biography. Boston y Toronto, Little, Brown and Company, 1974.

[3] La traducción que  aquí nos interesa, la del ensayo dedicado a Mishima, lo es de Reflections on the Death of Mishima. Santa Barbara (California), Capra Press, 1972. El escrito de Miller había aparecido originalmente en la prensa japonesa (en el Shukan posuto –The Weekly Post–, de Tokio) en 1971.

[4] Traducción del original Mishima ou La vision du vide. París, Éditions Gallimard, 1981.

[5] En varias ocasiones se identifica con el homenajeado, como en su denuncia apocalíptica de la idea de progreso o en su idealismo transformador de un mundo corrompido; “me resulta francamente difícil imaginar un mundo más absurdo, más irreal que el que tenemos” (MILLER, Henry: Reflexiones sobre la muerte de Mishima; op. ct., p. 47).

[6] Ibid., p. 18.

[7] En su prestación, no carente de petulancia, afirma que la predilección que Mishima tenía hacia él se debe a que era el único intelectual occidental que podría vencerle en un combate.

[8] Nathan afirma que su negativa a traducir la siguiente novela de Mishima, Kinu to meisatsu (1964) que no considera buena (aparecería mucho después en versión inglesa de Hiroaki Sato bajo el título de Silk and Insight. Nueva York, M.E. Sharpe, 1988), frustró extraordinariamente a Mishima, quien siempre en palabras de Nathan consideraba a éste su mejor traductor y cuya colaboración consideraría invaluable para la obtención del Premio Nobel. Todos los autores occidentales han insistido en el hecho de que Mishima creyó estar en posición de ganarlo por tres veces. Como es sabido, fue Kawabata el galardonado en 1968.

[9] Cfr. STARRS, Roy: Deadly Dialectics. Sex, Violence and Nihilism in the World of Yukio Mishima. Honolulu, University of Hawaii Press, 1994.

[10] Una autoridad como Donald Keene, quien ha dedicado algunos de sus más lúcidos ensayos a la obra de Mishima, ha sido rotundo en este sentido. “Unos pocos autores, imaginando probablemente las razones que habrían de conducirles a su propio suicidio, han opinado que Mishima se dio muerte al descubrir que ya no podría escribir” (KEENE, Donald: 5 Modern Japanese Novelists. Nueva York, Columbia University Press, 2003, p. 45). La traducción es nuestra.

[11] “Su muerte fue la culminación lógica de una vida consagrada a una particular clase de estética” (ibid.).

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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