Javier Vallhonrat. Interacciones

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Javier Vallhonrat: Glaciar del Aneto #1. 2011, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 130 x 105 cm.

Javier Vallhonrat. Interacciones. Pamplona, Museo Universidad de Navarra. Del 13 de mayo al 11 de octubre de 2015. Comisario: Santiago Olmo.

La exposición Interacciones, constituida por cinco series inéditas, podría identificarse la summa de la estética de Javier Vallhonrat (Madrid, 1953) y, creemos, puede considerarse ya como un hito en la reciente historia de la fotografía española.

Interacciones está constituida por un total de cinco series: 42°N, Deriva estándar, Registro del margen, Fricción límite y Eolionimia. El inicio de este largo proyecto, la serie 42°N (2011-2013), responde a una invitación dirigida a Vallhonrat para que participara en el programa Tender Puentes, a través del cual se solicita a fotógrafos nacionales e internacionales que produzcan obras ex novo partiendo de un diálogo con algunos de los fondos del archivo fotográfico de la Universidad de Navarra[1]. Un archivo que supera las catorce mil imágenes y los cien mil negativos.

Vallhornat, practicante de montañismo, fijó su atención en las dos únicas imágenes (papel a la sal a partir de calotipo) del Álbum de los Pirineos, que recoge fotografías tomadas en cotas pirenaicas francesas y españolas entre 1852 y 1853 por el calotipista Joseph Vigier, de quien el museo atesora la integridad de un fascinante y heterodoxo álbum de veintinueve imágenes tomadas en Sevilla entre 1850 y 1851. Las dos fotografías de Vigier de las que parte el proyecto de Vallhonrat captan el Macizo de la Maledeta, en el Pirineo oscense, y fueron tomadas desde el Puerto o Portillón de Benasque. Este mismo entorno ha sido el elegido por Vallhonrat para tomar las fotografías que integran su serie 42°N, compuesta por una veintena de impresiones sobre papel baritado en gran formato.

Caracteriza a esta serie, identificada por la coordenada de la latitud de la localización de su campo de trabajo, su alejamiento de las fotografías panorámicas, aquellas que, o bien caen en tópicos visuales de postal o alumbran una poética de lo sublime, a la que se aproxima, no obstante, en una de las series, Eolionima. Por el contrario, y como recuerda con humor, sus planos más cerrados, que parecían dilapidar la potencialidad espectacular de una toma más abierta, desconcertaban a sus compañeros montañistas[2].

El catálogo de la exposición reproduce un total de veintitrés entradas de un “Cuaderno de campo” del fotógrafo, comprendidas entre los días 15 de junio de 2011 y el 16 de agosto de 2014. En la primera de estas entradas, Vallhonrat afirma con explicitud: “me quedo pensando en que obligamos a la realidad a adaptarse al lenguaje para que el relato adquiera un carácter verosímil, y también que confundimos la realidad con el trocito de la misma que cabe en el lenguaje: la realidad nos muestra lo que necesita la mente para quedarse conforme”[3]. En efecto, Vallhonrat ha sido uno de los fotógrafos españoles que con mayor contumacia y profundidad ha trabajado sobre las fricciones que produce la conciencia de la ausencia de objetividad y de neutralidad de la imagen fotográfica. El magisterio al respecto, por ejemplo, de su serie ETH (2000-2001), en la que realiza logradas composiciones de fotografías propias tomadas en los Alpes con maquetas construidas al efecto, resulta inolvidable.

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Javier Vallhonrat: Datos geográficos #21. 2012, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 105 x 130 cm.

En este sentido, y dentro de la serie 42°N, presenta dos fotografías extraordinariamente complejas: Datos geográficos #21 y Datos geográficos #22 (2014, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 105 x 145 cm). Vallhonrat renunció a recurrir a una fotografía a vista de pájaro, que podría haberse apropiado de internet. Su necesidad  de marcar luces y sombras le condujo a recrear las montañas en una maqueta, a la que hubo de dedicar un mes de trabajo. Esta maqueta, fotografiada cenitalmente permite a Vallhonrat conceder una información vivencial del propio proyecto. En Datos geográficos #21, Vallhonrat indica el punto y la orientación en la que se tomaron el resto de las fotografías del natural[4].En Datos geográficos #22, ha marcado los recorridos de la mitad de la sesentena de sus ascensiones realizadas al lugar a través de sistema de localización GPS.

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Javier Vallhonrat: Cata #5. 2014, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 164 x 105 cm.

La serie Fricción límite (2011-2014) presenta dos tipos de registros. En primer lugar, la subserie Cata, captura catas de estudios nivológicos para el establecimiento de predicciones de aludes. Son fotografías que comparten un mismo encuadre, lo que parece sugerir que se trata de una práctica dirigida por una vocación de objetividad pareja, por ejemplo, a los registros seriales de arquitectura que canonizaron a Bernd y Hilla Becher.

Los restantes registros de la serie Fricción límite, que integran la subserie Alud, captan las consecuencias de diversos aludes, identificados en cada caso por las coordenadas del lugar fotografiado, así como el día y la hora de la toma. En la confrontación de ambas imágenes parece explicitarse la desconfianza en las ambiciones plenipotenciarias del discurso científico.

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Javier Vallhonrat: Iceberg #13. 2013, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 105 x 130 cm.

La serie Eolionimia (o “los nombres de los vientos”), realizada entre 2013 y 2014 ofrece en algunas de sus fotografías, las dedicadas a icebergs que, despuntando sobre el mar, constituyen las imágenes más canónicamente sublimes del conjunto del proyecto. Lo hacen por la indefinición de los contornos, la extrema frialdad y por abundar en la vulnerabilidad del ser humano ante la vastedad de la naturaleza. Con un contrapunto cromático dedicado a las auroras boreales, cada una de las imágenes de la serie se halla acompañada con una leyenda con versos próximos a los haikus, por su brevedad y su énfasis en una relación empática con el medio natural, escritos por el fotógrafo, mas firmados con un heterónimo, Kåre Aarset, sobre el que Vallhonrat inventa una biografía que le sitúa en el epicentro del nacimiento de la ciencia meteorológica: la Escuela de Bergen[5].

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Javier Vallhonrat: Hito #1. 2011, fotografía color, impresión de tintas pigmentadas sobre papel baritado, 105 x 145 cm.

Dos de estas series, Deriva estándar y Registro del margen, presentan un propósito de registro documental de hitos vivenciales, ajenos y propios, respectivamente. Deriva estándar (2011-2015) presenta registros de hitos de montaña, señalizaciones, habitualmente formadas por el apilamiento de piedras que sirven como balizas de un recorrido. Todas las imágenes comparten el hecho de haber sido fotografiadas bajo una luz sombría y condiciones inclementes, como atestigua, por ejemplo, el viento que se aprecia barriendo la nieve, o bien la capa nívea que todo lo cubre. Asimismo, en la misma impresión se han transcrito, por este orden: la altitud, latitud y longitud de la situación concreta, así como la orientación de la cámara fotográfica, la fecha y la hora precisa (con horas, minutos y segundos) en las que fue tomada la imagen. Una profusión informativa casi metastásica que excita una reflexión sobre la objetividad de una experiencia, o, por mejor decir, de la objetiviadad de una parte, y de una parte solamente, de una experiencia que alberga otros muchos niveles de significado. Nada transmiten, por ejemplo, de la condición física, o del estado de salud del autor, ni de la tumultuosa precipitación de sensaciones tanto sensoriales como emocionales que le colmaría en el momento de decidir tomar aquellas fotografías. Vallhonrat parece dirigirse a cuestionar cuán común es equivocar lo mensurable con la totalidad de las aristas que componen la realidad. Y cuán necio, pues bajo la pretendida objetivización de todo lo existente, crecientemente acelerada por el desarrollo de las nuevas tecnologías, parece dirigirnos a considerar que todo lo que no puede ordenarse, dominarse y consumirse no ha de merecer nuestra atención. Como un poeta, Vallhonrat nos enfrenta a lo vertiginosamente complejos que somos.

Finalmente, la serie Registro del margen (2011-2013) está integrada por diez trípticos fotográficos que comparten una vista más lejana de diferentes vivacs y dos más próximas de cada uno de ellos, tomadas esas últimas con algunas horas de diferencia entre ellas y sin compartir el encuadre. En estas últimas, Vallhonrat procede a fotografiar el estado del vivac antes de pernoctar en él y, en una segunda imagen, la huella que deja su cuerpo después de haber dormido, una acción en la que su referente expreso es la serie fotográfica A Night of Rain Sleeping Place (1993), en la que Richard Long fotografía la huella que su cuerpo ha dejado en la tierra sobre la que ha dormido durante su tránsito de ocho jornadas por el Parque Nacional de Sobaeksan, en Corea del Sur. De este modo, y al igual que Long, Vallhonrat captura lo que podríamos identificar, pues de fotografías se trata, como una suerte de negativo efímero de su propio cuerpo. Con un triple registro temporal (cuando descubre el vivac, cuando se alberga en él y cuando lo abandona), Vallhonrat ofrece un testimonio de su vívida experiencia en el territorio que surca, como en el resto de sus ascensiones, con una vocación de autoconocimiento, en una puesta a prueba de los propios límites físicos[6] y en lo que parece evidente una cierta vocación de trascendencia de la necedad cotidiana de la existencia nuestra.

[1] Interacciones fue inaugurada en el Museo Universidad de Navarra tras el cierre de las dos muestras fotográficas con las que se presentó el edificio que alberga el museo, creado al efecto por Rafael Moneo: El mundo al revés. El calotipo en España y Norte de África. José Ortiz-Echagüe.

[2] En este sentido, el comisario de la muestra, Santiago Olmo, ha afirmado que Vallhonrat, “se distancia de una descripción con ambición exhaustiva o de las tentaciones panorámicas de las cumbres. En cierto modo es una fotografía que busca el fragmento mientras rehuye la totalidad. Se asemeja mucho a una conciencia del límite. Límite físico de la experiencia y límite conceptual de la representación”. Santiago Olmo: “El fragmento como paisaje de la fragilidad”, en Interacciones. Javier Vallhonrat. Pamplona, Museo Universidad de Navarra, 2015, pp. 9-16. La cita procede de la p. 11.

[3] Javier Vallhonrat: “Cuaderno de campo”, en Interacciones. Javier Vallhonrat. Op. cit., pp. 141-154. La cita procede de la p. 141.

[4] La labor de Vallhonrat no es de paisaje, es una discusión del lenguaje fotográfico desde el paisaje. Nos hemos ocupado de la cuestión, asimismo, en la crítica a la exposición de Fernando Maselli, Indagaciones acerca de lo sublime. Con posterioridad al cierre del proyecto Interacciones, Vallhonrat ha acometido un trabajo en Palma de Mallorca a partir del legado del Archiduque de Austria Luis Salvador de Habsburgo Lorena  en el centenario de su fallecimiento. Esta misma estrategia es la que empleó en una de las obras de su siguiente serie, La Senda y la Trama, presentada desde febrero hasta agosto del presente año en un recorrido que ha tenido cuatro sedes. Éstas son, cronológicamente, Viena (Kunst Haus Wien), Berlín (Stiftung Starke), Praga (Instituto Cervantes) y Palma de Mallorca (Casal Solleric). Las veinte fotografías del proyecto han sido reproducidas de modo exento y con formato reducido en una carpeta incluida en la monografía  Javier Vallhonrat. La Senda i la Trama. Palma de Mallorca, Institut d’Estudis Baleàrics, 2015.

[5] “Escribió un conjunto de poemas reunidos bajo el nombre  de Dikt fra der breen (Poemas desde el glaciar), durante sus estancias en una cabaña no lejos de Akureiri, en el norte de Islandia, a finales de la década de 1920”. Javier Vallhonrat: “Eolionimia”, en Interacciones. Javier Vallhonrat. Op. cit., p. 109.

[6] “Me sumerjo en la desorientación, en la incertidumbre, en la vulnerabilidad. Sé que para encontrar lo que busco necesito subir cuando la montaña da miedo”. Anotación del “Cuaderno de campo” del 16 de agosto de 2004, reproducida en Interacciones. Javier Vallhonrat. Op. cit., p. 154.

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Acerca de juliocesarabadvidal

Julio César Abad Vidal es Premio Extraordinario de Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, es Doctor en Filosofía (Área de Estética y Teoría de las Artes), Licenciado en Historia del Arte y Licenciado en Estudios de Asia Oriental, asimismo por la UAM. Desde su primera publicación, en 2000 y, en sus proyectos como docente y comisario, se ha dedicado a la reflexión sobre la cultura contemporánea con tanta pasión como espíritu crítico. Crédito de la imagen: retrato realizado por Daniela Guglielmetti (colectivo Dibujo a Domicilio); más información en https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/07/29/dibujo-a-domicilio-un-cautivador-proyecto-colectivo-socio-artistico/

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